Blog Conexion Colombia


jun 20
2009

¡Qué contrariedad!

Posted by: Ángela Jiménez Quijano

- Hola tía, cómo vas...
- Ahí, como regular... Y eso... ¿Qué te pasó?
- ¿Tú te acuerdas de Amelita de Castiblanco?
- Sí claro, la viejita chismosa que vive frente a tu casa.
- Esa misma, chismosa y mal intencionada.
- ¿Por qué?
- Porque el otro día delante de todas las señoras de la cuadra me preguntó por mi sobrina la "inmigrante". Mijita, ¿verdad que tú no eres una inmigrante?
- Sí tía, sí lo soy.
- Mija pero tú no te fuiste por "El Hueco", tú te casaste con "El Francés", no te fuiste a buscar trabajo, en tu pueblo ni siquiera hay una "Fonda Paisa" para que llores la patria... No mija, ¡Tú no eres una inmigrante!
- Sí tía sí lo soy. Y no había caído en cuenta de mi situación hasta  el día en que  tuve que renovar la Carte de Sejour y me tocó hacerme un examen médico con un doctor pariente de Mengele(1).
- ¿De verdad mija?, ¿Horrible?
- Sí, horrible. Después me hicieron un interrogatorio larguísimo, y el papeleo...
- No mija, no me repongo... Es que los inmigrantes son como la clase baja del mundo. Los que hacen el trabajo que no quieren hacer los nativos. Los que se esconden de inmigración en las películas. A los que les preguntan: ¿Green Card? Y salen como locos a perderse...
- No tía, hay inmigrantes legales e inmigrantes ilegales. Así como, hay inmigrantes pobres e inmigrantes ricos. Acá estoy  mirando en Internet: Inmigrante, alguien que inmigra.
- No, no puede ser... ¡Qué contrariedad! Yo feliz contando que tú te la pasabas por Paris, caminando por Champs-Élysées, tomando vino y comiendo quesos. ¡Y llega Amelita con esto!
- Tía pero si yo ni siquiera vivo en Paris...
- Si mija, pero eso a la gente no le importa, además qué quieres que diga, ¿Qué te la pasas criando al chino y cocinándole a tu marido?
- Pues sí, la verdad.
- No, es que inmigrante es una palabra tan fea.
- Si es fea por lo que a veces implica: Historias de pobreza, desplazamientos forzados, persecuciones, racismo, tantas cosas...
- No mija es que la "gente bien" no inmigra, "cambia de residencia", "se va a buscar nuevas experiencias", "sigue su corazón"... Tú te fuiste porque estabas tragada de "El Francés". Incluso hiciste el viaje en avión, no escondida en un barco, o remando en una balsa.
- Pues gracias a Dios me fui en un avión porque tenía una barriga de seis meses de embarazo.
- Si mija, pero eso a la gente no le importa. Pero entonces me queda una duda: ¿Los extranjeros que viven como reyes en Colombia, también son inmigrantes?
- Claro tía.
- Ay no mija y uno tratándolos con tanta deferencia, con tantas atenciones, que prueben el postre de natas, que si ya subieron a Monserrate... Haberlo sabido antes.
- Oye tía, ¿Y tú por qué le dices "Amelita" si la odias?
- Ah mija, yo la odio pero ella no tiene porqué saberlo.

(1) Josef Rudolf Mengele (Günzburg, Baviera; 16 de marzo de 1911 - Bertioga, Brasil; 7 de febrero de 1979), médico y criminal de guerra nazi, especialmente conocido por sus experimentos con seres humanos en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz.

Comentarios (3)

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Estimada Ángela, estoy trabajando por la OIM y justamente esa escena que presentas de manera muy amena, es el pan de cada día de quienes deben referir su experiencia en otro país, porque para quienes son inmigrantes las oportunidades de trabajo, la calidad de vida y las expectativas que dejan sembradas en sus familias cuando se van, superan en la mayoría de los casos, conceptos jurídicos como la legalidad.
Cuando una agencia como la mía trabaja en Latinoamérica, no puede apartarse de las condiciones de orden público que mueven a las personas a desplazarse, ya sea del campo a las grandes ciudades o de un país a otro, para nadie es un secreto por ejemplo, que en muchos municipios fronterizos de Colombia, la gente se desplaza diariamente a trabajar al vecino país, muchos niños y niñas del Putumayo por ejemplo, al no tener oportunidades para estudiar en una escuela, por la desatención del Ministerio de Educación Nacional, deben adelantar su primaria, como única oportunidad de estudio en el Ecuador, es su realidad. Para una familia de clase media de Bogotá, por ejemplo, que sus hijos deban cruzar un río para estudiar es simplemente absurdo.
Mujeres jóvenes de Tailandia, por un programa especial del gobierno Suizo, tienen la oportunidad de vivir con hombres jóvenes y solteros de ese país, uno solamnete dentro del programa, que cumplan con los requisitos exigidos en un convenio marco de cooperación entre las dos naciones, durante un año completo y si la pareja se entiende, se casan, ella obtiene su nacionalidad legalmente y no es trata de personas, para nosotros puede ser difícil de entender, pero es su realidad.
Al centro de mi ciudad, llegan todos los jueves en la tarde a un reconocido establecimiento de diversión para adultos, de la Zona de Alto Impacto, por lo menos 4 camionetas provenientes de Armenia, Circasia, Calarcá, Filandia -es así no lo digité mal- y Salento, cargadas con los sueños de por lo menos 30 bellas jóvenes que "suben" a Bogotá, con el apoyo de sus propios padres a conseguir el sustento de sus familias para toda la semana, e incluso el mes, sonará duro que hasta sus madres les hagan las uñas y les arreglen el pelo para estas faenas, pero es una realidad entre muchas que no se puede desconocer.
Sobre la inmigración existen muchas perspectivas y millones de casos, pero importante entenderla lejos de lo académico, como un fenomeno casi natural, la historia cultural de muchos pueblos se ha construído a partir de ella, de hecho muchos de los conocimientos que han traído culturas, de oriente medio y lejano por ejemplo, como las matemáticas y el papel, a través de la historia nos han enriquecido mucho, la inmigración ayuda a mezclar tradiciones y aprendizajes que nos pueden ayudar a ser cada día a consolidar los llamados proyectos de nación, aunque a algunos países del primer mundo por ejemplo, les cueste reconocer que en la diversidad hay múltiples posibilidades de crecimiento, no solamente económico. Finalmente, me seguirá pareciendo un poco irónico que cuando llegamos a algunos escenarios en europa por ejemplo, nos sigan denominando sudacas o nos critiquen por nuestra neófita pronunciación y en nuestro país como perpetuación de la “Maldición de malinche”, seamos totalmente generosos y hasta regalados con cuanto mono de lengua enredada se nos aparece… ¡Saludos desde el sur!
d
diana perez , junio 26, 2009
Ridiculez
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Este artículo hubiese sido muchísimo más efectista si la escritora (o la víctima), hubiese apelado a la razón, al sentimiento, o simplemente al sentido informativo. Escribirlo como una conversación telefónica no es mala idea, pero para eso se necesita tener algo de estilo. Lo que he leído aquí es un intento por querer ser divertida, con un humor barato, con unos diálogos forzados. En una palabra: RIDíCULO.
Esteban Gómez , julio 06, 2009
Beh....a mi me gustò
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Esto de ser inmigrante es una cosa rara que necesita tiempo para ser asimilada, sobre todo en estos paises del primer mundo....

No se como sera en Francia actualmente, pero aqui en Italia las palabras "inmigrante" y "extracomunitario" realmente significan otra cosa. La gente piensa que los inmigrantes extracomunitarios son delincuentes, peligrosos, pobres, desesperados y sin educacion, tal vez no saben que Obama tambien es un extracomunitario.

Yo no me siento ni como Obama ni como una pobre naufraga que ha llegado en chalupa, estoy algun punto en el medio... el hecho es que tambien soy una inmigrante extracomuniaria, aunque me suene raro.
Ale , agosto 31, 2009

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