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jun 25
2009
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Después de una larga pero reconfortante recuperación hospitalaria, hago mi regreso con una trilogía temática.
Primera parte: Aunque pintaba emocionante, terminó siendo una aburrida Vuelta a Colombia
Acabo de almorzar fritanga y cerveza con Don Javier, quién desde hace varios años es el mecánico de cabecera de mi bicicleta. Me tocó invitarle este ágape después de que me ganara, en franca lid, una apuesta que hicimos hace varios meses, mientras hacia una alineación y cambio de rines. Yo aseguraba que el final de la Vuelta a Colombia 2009 sería emocionante, reñido, conmovedor, apasionante y dramático, con un mano a mano entre los colombianos Iván Parra (segundo en la clasificación de montaña en el Giro a Italia 2005) y Santiago Botero (Campeón de la Vuelta en 2007 y campeón mundial contrarreloj 2002); los españoles Oscar Sevillano (7mo en la Vuelta a Colombia del año pasado) y Francisco Mancebo (4to en el Tour de Francia 2005); y los venezolanos Ronald González (campeón reinante de la Vuelta al Táchira) y Noel Vásquez (Bicampeón de la Vuelta al Táchira). El recorrido de estos ciclistas, así como el ego subido que me ha dado el tener un blog en Conexión Colombia, me permitieron ser lo suficientemente cretino como para asegurar, más allá de cualquier duda, que en la última etapa, llegando a Bogotá, estos cinco deportistas tendrían sus posibilidades intactas para quedarse con el título.
Don Javier, sin tener ningún blog pero con la experiencia que le dan 35 años arreglando bicicletas, 20 de ellos en la esquina de la 7ma con 39 en día de Ciclovía (hacerle propaganda también fue parte de la apuesta), me aseguró que esta Vuelta, por estar en la mitad de un calendario ciclístico bastante apretado, quedaría en manos de alguien con experiencia internacional pero que hubiese estado alejado por un tiempo de las grandes competencias. Se aventuró además a dar dos nombres de posibles ganadores: José Rujano y Fredy Montaña, a la postre campeón y subcampeón, respectivamente, de la 59 versión de la Vuelta a Colombia en bicicleta.
Mis favoritos, por el contrario, no quedaron ni entre los 10 primeros, aunque si ganaron premios de consolación como el de la Regularidad, que quedo en manos de Oscar Sevilla. Y como para que no quedara dudas de mi derrota, no solo no se dio la final de infarto que yo me imaginé, sino que 4 días antes de la última etapa José Rujano ya era el virtual campeón, gracias a la ventaja de 6 minutos que le sacaba al segundo.
En lo personal, me alegro por el triunfo de Rujano. Al fin y al cabo tiene tintes heroicos, casi como de película de Hollywood: alcanzó la gloria en 2005, quedando 3ro en el Giro de Italia; buscando más plata, renunció a su humilde equipo, pero en su nueva y elegante cuadrilla fracasó. Entró en depresión y al tiempo que abandonaba el ciclismo era abandonado por su esposa. Cuando intenta salir del atolladero tuvo que ser hospitalizado por mononucleosis y, como si fuera poco, cuando supera todo esto e iniciaba su participación en la Vuelta a Colombia, su bicicleta se rompe y tiene que competir con una prestada que hace estragos en su espalda. ¡Y aun así gana! No se a ustedes, pero a mi me recuerda películas deportivas épicas como Rudy o Rocky I, II y IV.
Lo malo de este triunfo tan holgado es que volvió aburrida y predecible a la Vuelta, lo que sin duda evitó que el ciclismo ampliara su número de seguidores y simpatizantes.
Segunda parte: En la final del fútbol colombiano, o acusan o se quedan callados
Como ya todos sabrán, en el partido de ida de la final de la Copa Mustang -uno de los últimos torneos de fútbol en Colombia que se llamaran así por cuenta de la recién aprobada Ley Antitabaco- el Once Caldas le ganó 2-1 al Atlético Junior. El próximo domingo se repetirá el juego en el Metropolitano de Barranquilla.
El partido, en términos generales, me pareció aburrido, como suelen ser los partidos de finales, con más tensión que calidad y con más especulación que osadías. Lo que si me llamó la atención fue la reacción de los equipos al finalizar el encuentro, cuando ya era obvio que el segundo gol de los de Manizales, convertido por el peruano Fano, se dio en fuera de lugar.
Jugadores y cuerpo técnico del Junior soltaron frases inciertas y suspicaces por doquier sobre la actuación del juez, pero ninguno tuvo los pantalones para hacer una acusación directa. "Nos metieron mano pero ese es el fútbol", "ojala en el partido de vuelta existan más garantías", "de no ser por factores externos el resultado sería mejor", son ejemplos del tipo de comentarios que he escuchado desde anoche. Entiendo el desasosiego de los barranquilleros, pero me tienen jartas las medias tintas en el fútbol colombiano. Uno o acepta que los errores arbitrales son parte natural del fútbol y que a veces los réferis se equivocan sin mala fe, o toma la estrategia de Eduardo Pimentel, presidente del Chicó FC, y dice que lo robaron y da nombres propios sobre los árbitros que lo persiguen. Pero esa actitud ambigua, de "si pero no", suena a pataleo.
Pero mis críticas también van para el Once Caldas. ¿Por qué reina el silencia frente a ese gol en fuera de lugar? No creo que sea cinismo ni actitud antideportiva aceptar abiertamente, y hasta con humor, que el árbitro, en una jugada aislada, los favoreció sin querer. Lo hizo Maradona con su famosa Mano de Dios, y nadie se atrevió a pensar que el 10 de la Selección de Argentina compró al juez. Quedarse callados, como si fueran culpables de algo, no hace sino generar mal ambiente.
Tercera parte: La Selección sin goles y el goleador en la tribuna
Aunque la Selección Colombia jugó bien en Buenos Aires contra Argentina, la falta de gol volvió a ser la principal culpable del mal resultado (1-0). Ante Perú, en Medellín, se terminó pidiendo tiempo ante la imposibilidad de los delanteros criollos de definir cuando se pudo y ampliar el 1-0 que se mantuvo durante gran parte de los 90 minutos.
No hay que ser Jorge Valdano o Iván Mejía para preguntarse ¿por qué diablos si el problema de la Selección es y ha sido el gol, el actual goleador de la Copa Mustang, Teófilo Gutiérrez, no está jugando?
No me malinterpreten. No estoy en contra de las convocatorias hechas por Eduardo Lara. Creo que los delanteros que ha llamado son los que son. Pero si uno como técnico se da cuenta que en más de un año de eliminatoria estos jugadores no se han ganado el derecho de ser llamados goleadores, creo que es hora de probar nuevas variantes, más si esta variante está enchufada con el arco rival como lo está el buen Teófilo. No se puede olvidar que mucho del éxito de los delanteros viene por rachas.



