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oct 30
2009
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En una de las clases de francés que tomé en Bogotá antes del viaje para no llegar tan perdida a mi nuevo hogar, se abordó el tema de la vida cotidiana en Francia. Entonces la profesora contó que a un gran porcentaje de franceses le gusta hacer caminatas, montar en bicicleta, la jardinería y hacer bricolage. Este último hobbie hace referencia al gusto que tienen los franchutes por trabajar la madera. Los más habilidosos pueden hacer sillas, mesas, juguetes, repisas y arreglar puertas. En ese momento otra estudiante, una profesora de una universidad reconocida en Bogotá, levantó la mano y dijo que si en Francia la gente construía su propia repisa era porque era pobre y no podía comprarla. Este mismo argumento lo usó para explicar que esa “pobreza” era la que obligaba a los franceses a podar ellos mismos su jardín, lavar ellos mismos su ropa, limpiar ellos mismos su casa y cocinarse su propia comida. En su visión de mundo no cabía la posibilidad de que una persona –con capacidad de pago por ingresos o subsidios- fuera capaz de ocuparse de sí misma.
Cuando yo conté que me venía a Francia la reacción de muchos fue: “¿Te vas a ir a un sitio donde no vas a tener muchacha? ¿Dónde la gente es puerca y no se baña?” (De eso hablaremos en otro blog).
En ocho meses me he dado cuenta de que lo que se ve en algunos hogares de Francia es una repartición de las tareas de la casa más equitativa. No voy a decir que es en todas las casas, pero al menos eso es lo que he visto en las familias que he conocido. Quizás lo más sorprendente es que no se recargan todas las tareas del hogar en la mujer bien sea esposa, madre o hija. Los hombres aquí lavan platos, ponen y recogen la mesa, algunos saben cocinar, sacan la basura, saben usar la lavadora, extienden la ropa, hay unos que hasta aspiran y la gran mayoría juega con sus hijos, les dan de comer y les cambian el pañal. No serán los siete días de la semana pero por lo menos repiten esta rutina en cuatro jornadas y si uno les dice que “se muevan”, lo hacen.
En Colombia los hombres también podrían hacer eso pero nuestro machismo (promovido en parte por nosotras las mujeres tan pronto nos volvemos madres) los termina volviendo unos entes que no son capaces de fritarse un huevo ni echar a lavar un pantalón. Esta entrega abnegada de nuestras madres colombianas, también afecta a las hijas mujeres. La liberación femenina quiso que nuestras madres buscaran un mejor futuro para nosotras: garantizarnos el acceso a la educación para ingresar al mundo laboral y no quedarnos como esclavas de la cocina. Entonces, muchas crecimos bien, fuera con la mamá que nos hacía todo o, cuando la mama trabajaba, su rol era reemplazado por la abuelita, la tía, la vecina, la madrina y -si había plata con que pagar-pues una muchacha que se encargaba de todas las cosas operativas.
Recién llegada a Francia fue mi marido el que me reveló los secretos de la temperatura para lavar la ropa, el que me explicó los trucos para planchar y el que me compartió un par de recetas fáciles de preparar en segundos. Es lógico, él vive solo desde los 20 años y le tocó aprender a hacerse cargo de sí mismo. Su madre vivía lejos y él no se iba a quedar sin comer ni vestirse porque no había una persona en casa para prepararle el almuerzo y tenerle lista la camisa.
Si visitamos el apartamento de unos estudiantes franceses, ciertamente no será una tacita de plata pero al menos estoy segura de que en su proceso de maduración estos jóvenes están aprendiendo unas habilidades mínimas para sobrevivir. No se trata de oficios de mujer ni de hombre ni de ricos ni de pobres sino de simples normas de convivencia y de vida comunitaria. Si en la casa viven todos, deben ayudar todos. El servicio doméstico es una ayuda pero no debe ser la excusa para que hombres y mujeres se vuelvan inútiles.
Comentarios (3)
Ideas equivocadas
Esa gente que habla de los demás, criticando...en este caso que los franchutes no se bañan, o que si se hacen sus propios muebles es porque son pobres....esta gente es ignorante. Para salir de esa ignorancia hay que viajar, y sino se lo pueden permitir, pues hay que leer, ver documentales..intentar conocer a los demás antes de criticar. Fea costumbre en mi linda Colombia.
Mi novio se baña toooodos los dias, y nos encanta hacer nuestros propios muebles, de echo, el mueble de la tele lo hicimos juntos, no es perfecto, pero es el mas bonito del mundo.
Como todos los hombres tiene defectos, pero siempre llevo conmigo aquella frase de mi abuelita: "La mujer hace al hombre" y es tan cierta!!!!
Para terminar, decir que adoro mi pais, pero viajar y vivir en Europa es una de las mejores cosas que me han pasado, porque me ayudó a abrir mi mente, y conoci el amor!
Saludos
P.D. Monsieur Bricolage, ya estas viviendo en Burdeos???
Saludos desde España....
Diana Garcés
www.dianagarces.com
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