.jpg)
Alejandro Holguín vive en Orlando, Florida y se ha codeado con los personajes de todos los cuentos de hadas. Con sólo chasquear los dedos se convierte en el príncipe azul de La Cenicienta, el príncipe Eric de La Sirenita, el príncipe Encantado de La Bella y la Bestia o en Aladín. Su piel trigueña y el pelo castaño, junto a unos potentes ojos azules, lo hicieron irremplazable en los papeles protagónicos de los cuentos de hadas de Walt Disney.
Este 'aristócrata' caleño, que ahora vive de castillo en castillo, llegó a Estados Unidos en 1990 con su familia. Hizo el High School y estudió Administración de Empresas Internacionales. Durante su travesía universitaria presentó audiciones y alcanzó papeles muy pequeños en canales latinos como Telemundo. Pero sólo hasta mayo de 1998, se dio su primer contacto con la realeza: fue escogido para ser Aladín en un espectáculo de Disney World.
Desde entonces, es el único latino en los desfiles y paradas de los personajes de las películas de Walt Disney en los parques de diversiones en Orlando. Además es uno de los más antiguos en el oficio y el encargado de la inducción a los actores nuevos.
"Estoy cumpliendo el sueño que tenía desde pequeño, cuando venía a Disney con mi familia", admite Alejandro, que hoy con 31 años recuerda con ternura su niñez. Y eso es precisamente lo que Olga, su hermana, encuentra de encantador de su oficio, "él siempre ha estado fascinado con el mundo de Disney, y después en el colegio empezó a irse por el lado de la danza y la actuación. Él sólo está haciendo lo que le gusta".
Su favorito es Aladín, no solo porque fue su primer papel, sino porque "es el que más personalidad tiene y los niños se identifican mucho con él". Sin embargo, la estrella siempre termina siendo el Príncipe Encantado de La Cenicienta, al fin y al cabo esta historia es la más clásica de todas las de Disney y los espectáculos con ella son los de más acogida. Además el Castillo de La Cenicienta es el sitio más representativo de Disney World y del Magic Kingdom, pues todos los desfiles terminan allá.
Aunque es un jerarca, trabaja como un lacayo. Como en cualquier oficina, llega todos los días a las nueve de la mañana y sale a las seis de la tarde, hace horas extra y hasta trabaja los fines de semana. La única diferencia es que su lugar de trabajo son los parques de diversiones de MGM y el Magic Kingdom.
El príncipe Alejandro solo puede hablar inglés durante los espectáculos, pero para él no ha sido problema, pues como admite su hermana que vive en España desde hace nueve años, "aunque en español todavía habla arrastrado como los caleños, habla inglés con todo el acento americano".
A pesar de todo, Alejandro no vive en un mundo de fantasías. Hace dos años murió su padre y desde entonces se convirtió en la cabeza de su hogar. Está pendiente de su mamá y de su hermana. "Alejandro se convirtió en mi papá y en el papá de mi mamá", admite Olga, quien todavía llora cuando ve a su hermano representado a algún príncipe en Disney.
Él, que viene a Colombia una vez al año, tiene muy claro que su vida de príncipe se acabará tarde o temprano. Por eso estudió una carrera, tiene un negocio de carros exóticos y se mueve en el mundo de la finca raíz. "Por mí me dedicaría a esto toda mi vida, pero yo sé que la pinta me alcanza, de pronto, para cinco años más", comenta.
Mientras llega ese día, Alejandro seguirá despertando las ilusiones de todos esos niños que visitan Disney World, ya sea como Aladín, o como el príncipe de Cenicienta y la Sirenita. Como él mismo admite, lo mejor de su trabajo es "hacerle vivir a los niños esa magia de las películas" y por qué no, ser el príncipe encantado de muchas niñas, que desde muy pequeñas alimentan sus sueños con los cuentos de hadas.
|
gracias