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Los días de Don Orlando Tobón, un colombiano de 55 años, superan la ficción. La historia de las niñas mulas atrapadas en un laberinto, que se reflejan en la película Maria llena eres de gracia, no son más que con las que cada semana tiene que lidiar este hombre radicado en Nueva York que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar a los emigrantes colombianos.
Del amable municipio de Cisneros, Antioquia, su ciudad natal, Don Orlando se vino a vivir a la convulsionada Manhatan, la ciudad del Central Park y el Empire State. La de Wall Street, la calle donde todos los días bancos internacionales deciden qué pasará con el futuro de pequeños países, como Colombia. Esta es también la Nueva York a la que se fue a vivir Catalina Sandino, la protagonista de la película. Pero no tiene nada que ver con la Nueva York de Orlando Tobón.
Si uno toma el metro amarillo desde Grand Central atravesando el East River o Rio Este por debajo, en apenas veinte minutos está en Queens. Y aunque todavía es Nueva York, de pronto se siente uno como si lo hubieran teletransportado, como si le hubieran cambiado la película, como si uno hubiera aterrizado de repente en el barrio Restrepo o en le barrio Kenedy de Bogotá. Ahí es Jackson Hides. Esta es la Nueva York de la mayoría de los colombianos que se vienen por aquí a buscar suerte. De estas calles feas salen para Colombia los giros en dólares que miles de colombianos trabajadores, legales e ilegales, mandan para nuestro país. Esta es también la Nueva York de las bandas de sicarios y hasta de la guerrilla y los paramilitares que hasta aquí vienen a extorsionar. Esta es la Nueva York de las mulas del narcotráfico. La Nueva York de Orlando Tobón.
Orlando Tobón se ha convertido en una figura reconocida en la comunidad de expatriados colombianos de la ciudad de Nueva York. Interviene para ayudar a los compatriotas que explotan en sus trabajos e incluso a los amenazados de muerte por los carteles colombianos de la droga. Su ayuda desinteresada ha sido reconocida por políticos y periodistas. Placas, reconocimientos y fotografías de Orlando con personajes como Bill y Hilary Clinton, Rudolf Giuliany, Álvaro Uribe, César Gaviria y otros artistas, hablan de su gestión.
Como buen paisa es madrugador. Todas las mañanas saca de la cama sus casi ciento cincuenta kilos de peso y los pone en movimiento. Con su andar lento pero seguro, Orlando se dirige a su oficina, haciendo una pequeña escala para desayunar en una tienda donde venden almpjábans.
Su elegante oficina, está al lado de un "elegante almacén de lencería colombiana"., donde funciona la Agencia de Viajes Orlando Travel, y la oficina de contaduría Orlando Accountancy. El objetivo en las oficinas es ayudar a los colombianos.
Nadie como don Orlando conoce las tragedias y alegrías de los colombianos de Queens. Una de ellas fue cuando en los años setenta, Orlando Tobón hacía una tenebrosa diligencia en la morgue de Nueva York. Una conocida suya había sido atropellada por un auto, y él se había comprometido a ayudar a la familia, ya que eran muy pobres, a enviar sus restos mortales a Colombia. Mientras reconocía a la víctima, en medio de los cuerpos inertes de muchas otras personas, este hecho le cambió la vida. Ese día Orlando Tobón se dio cuenta de su labor en esta vida.
Desde ese entonces Orlando Tobón, sacrificando su tiempo y muchas veces su patrimonio, se dio a la tarea de no permitir que estos compatriotas suyos caídos en desgracia fueran simplemente enterrados en fosas comunes o incinerados lejos de su país y de sus familias. Sin alguien que al menos rezara una plegaria por ellos. Fue de esta manera que este hombre se ganó su macabro apodo: el ángel de los muertos.
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soy Luz Stella Jaramillo la hija de Josefina Arias de Jaramillo, por fin puedo
contactarme contigo por este medio y me encantaría volver a hablar contigo
despues de tantos años... un abrazo cariñoso!!! espero te acuerdes de mi.