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Igual que una superestrella de la talla de Madonna o de Shakira, Ingrid Betancourt llegó a París el pasado viernes 4 de julio, y alrededor de las calles, en la radio, en las emisiones de televisión y en todos los periódicos miles de franceses presenciaron la imagen viva de esta franco-colombiana que durante los últimos días se ha convertido en un símbolo de esperanza y lucha en el mundo.
Desde su encuentro con Nicolás Sarkozy y su eposa Carla Bruni en el aeropuerto militar de Villacoublay en la tarde, Betancourt no paró de agradecerle a Francia por su apoyo y por su insistencia en internacionalizar el conflicto en Colombia, y como si ella y Sarkozy fuesen amigos de la infancia por más de una hora hablaron y discutieron en público posibles soluciones para terminar con el sufrimiento de los demás secuestrados.
“Pasé todos estos años en la selva con muchachos sin esperanza, sus vidas consumidas en la selva. El más joven tenía 18 años. Yo les daba cursos de francés, les hablaba de Francia y les decía que Francia era felicidad, era libertad”, aseguró la ex secuestrada.
Entró al Eliseo muy emocionada por el emotivo recibimiento, en donde amigos, personajes de la política y la farándula francesa, periodistas y uno que otro curioso la aplaudieron, la alabaron y le gritaron “Esta es tu casa Ingrid, bienvenida”. Rodeada de toda su familia, de la que no se ha despegado ni por un solo instante, Betancourt aseguró no saber en dónde vivirá durante los próximos años. “Lo único que sé es que quiero vivir con mis hijos, aunque voy a tener un problema porque mi Melanie vive en Nueva York y Lorenzo en París. Voy a hacer entonces ciudadana del mundo”, aseguró risueña.
En cuanto a la precisión y al riesgo del rescate que la llevó a ella y a los demás secuestrados a la libertad después de tantos años de sufrimiento, Betancourt demostró un poco de miedo y asombro de la manera como todo se desarrolló en tan corto tiempo. “La operación militar fue genial, pero fue tan absurda que resultó. Fue una operación en la que se tomaron muchos riesgos. Si me hubieran preguntado antes yo hubiera dicho que no, que sería imposible llevarla a cabo”.
Ingrid es consciente de la gran movilización de algunos países de América Latina y del mundo entero, quienes hicieron todo lo posible por buscar soluciones para salvarla. No hace mas que agradecerle a toda la gente que la apoyó de diferentes maneras y entre risas y lágrimas recordó la vida de los otros compañeros, sus amigos, que siguen en un tortuoso cautiverio.
Hoy, no sólo Colombia sino el mundo entero se asombra de la lucidez y de la madurez de una mujer que tomó una decisión precipitada para muchos, un camino que la llevó a vivir sin lugar a dudas la experiencia más dura de su vida. Y sin embargo, aceptó lo que muchos han dudado en preguntar. “Si pudiera devolver el tiempo, lo volvería a hacer, volvería a agarrar la camioneta”.
Una mujer admirable que continuará su lucha activa y política frente a uno de los crímenes más injustos, más macabros y más inhumanos como es el secuestro. Indudablemente es ella la persona más adecuada para hacerlo.
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gracias a dios