
Foto: Alcaldía de Bogotá
En poco comenzará a funcionar la “Cancillería de Bogotá”, que pretende, entre otras cosas, marginar a Bogotá de los problemas del gobierno nacional con los países vecinos. ¿Diplomacia o burocracia?
Por Felipe Andrés Cuervo
Bogotá tendrá una cancillería propia que gestione las exportaciones y la cooperación internacional. La medida busca marginar a Bogotá de los conflictos que tiene Colombia con sus países vecinos. Conexión Colombia le cuenta qué implicaciones tiene la creación de esta oficina.
Las sucesivas crisis en las relaciones del Gobierno colombiano con Venezuela y Ecuador motivaron a los concejales Ángela Benedetti, del Partido Liberal Colombiano, y Antonio Sanguino, del Polo Democrático Alternativo, a impulsar en el Concejo de Bogotá la creación de una cancillería para la ciudad.
Los concejales buscan que Bogotá no tenga que “pagar por los platos rotos” de la política internacional de la nación, pues la capital desempeña un rol muy importante en la economía nacional. Así lo explicó el concejal Sanguino en entrevista al programa radial “Comercio al Día” de Radio Santa Fe: “Nosotros no podemos permitir que las exportaciones procedentes de Bogotá y con destino Venezuela se afecten, porque hablamos de cinco mil millones de dólares de exportaciones a nivel nacional y 1.200 millones de dólares en ventas de Bogotá al vecino país. Eso es casi el 23 por ciento de las exportaciones nacionales, sumadas las de Bogotá y Cundinamarca”.
La idea al crear tal institución no es suplir las funciones de la Cancillería Nacional. Esta nueva entidad se ocupará de la coordinación y articulación de la cooperación nacional e internacional que gestionen los organismos y entidades del Distrito Capital. Y, primordialmente, se encargará de los negocios y las exportaciones de la capital y la región central del país.
En el decreto, firmado por el alcalde Samuel Moreno el pasado 11 de junio, se determina la constitución de la Dirección Distrital de Relaciones Internacionales, que depende directamente de la Secretaría General de la Alcaldía y de la cual se desprenden las subdirecciones de Asuntos Internacionales y de Proyección Internacional.
En total fueron creados para el funcionamiento de la nueva institución doce cargos en la planta de personal, distribuidos en dos asesores, un director técnico, dos subdirectores técnicos, cuatro profesionales especializados, dos secretarios ejecutivos y un conductor. Aún no se conoce quien será el director de la entidad pero se sabe que el alcalde Moreno está buscando una persona bilingüe y con experiencia en materia de cooperación internacional.
La creación de la Dirección Distrital de Relaciones Internacionales obedece a una tendencia global de descentralización, que en el caso de Latinoamérica y España se promueve desde la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, una organización internacional de carácter municipal que tiene como objetivo primordial “fomentar los vínculos y favorecer las relaciones e intercambios en diferentes ámbitos de las grandes ciudades y favorecer el desarrollo armónico y equilibrado de las ciudades desde la solidaridad y la cooperación entre ellas.”
En el texto Las Cancillerías en la Globalización: El desafío de ‘aggiornarse’, los argentinos Carlos Cherniak y Darío Celaya explican que tradicionalmente “en su carácter de monopolizador del poder, el Estado ha ejercido su papel de actor principal de la política exterior y en sus relaciones con terceros Estados. Sin embargo, (en un mundo globalizado) si bien el Estado aún sobrevive y no parece existir ninguna entidad política que lo pueda reemplazar, las relaciones internacionales están lejos de expresarse exclusivamente como relaciones interestatales” y han ganado importancia las acciones locales en ese ámbito.
Andrés Garavito, experto en gobierno y relaciones internacionales, explica que "la iniciativa que ha tomado la Alcaldía de Bogotá busca situar a la ciudad a la par de otras capitales latinoamericanas como Ciudad de México, Buenos Aires y Sao Paulo, que en su función de entidades territoriales urbanas comenzaron hace casi diez años a gestionar sus propias relaciones con otras ciudades y naciones, sobre todo en materia de cooperación e intercambio económico".
Todas las medidas que pretendan mejorar la competencia de Bogotá frente al mundo son bienvenidas. Y ese es efectivamente el objetivo de la nueva oficina, en la teoría. Pero en la práctica habrá que ver los resultados ¿tendrá los dientes para hacer todo lo que quiere? Si no, solo servirá para aceitar las maquinarias y la burocracia. Amanecerá y veremos.
|
902uigwklñgjiñewio2ripietoip31p23r2+`lko`frjiphorg
uiqwdfheqfvhhvejljñllgk3rgjktbjjkqebfjklñwrqjjwroo
rooetqjopethpiojopjqwrojoejgpojiujrijhpwriogujpiwr
oqiriohruighuioghroorororuoirhirhirhngjnmvvvlmc.mf
lkjmlkgjklsslñklkcasljjsaavlaslñfjgñoajkñlgjfjfsao
efjlkgajafklfgsal-safjlkñipt3q5ipoip3ripoipo34ipow
rpioewriiperipir3jirewjkllmfdsjkjpokjlñiporsuiopwa owiou3w5ou39