Carlos Jermann de Aviación Sin Fronteras y Sebastien Maury de Airbus
hacen entrega de la donación a los niños del Jardín Infantil San Francisco.
El pasado miércoles más de cien niños de Ciudad Bolívar tuvieron un gran primer día de clases. Historia de una donación en la que hubo muchos finales felices.
Por Gabriela Sáenz Laverde
Periodista de Conexión Colombia
5 de febrero de 2009
El pasado miércoles cuatro de febrero comenzaron las clases en el jardín infantil San Francisco, en la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá. Ese día más de cien niños entre los tres y cinco años comenzaron sus vidas académicas. Esta primera jornada comenzó para muchos con el triste sabor salado de las lágrimas que derramaron al comprender que ya no eran los bebés de sus mamás y empezaban a ser alumnos de un plantel.
La amargura de ese primer día pronto se disipó, pues en ese mismo colegio los esperaba una excelente sorpresa. En la azotea de la casa donde funciona el colegio, que hace las veces de terraza y patio de recreo, se encontraban Sebastien Maury, Director de Ventas para América Latina, España y el Caribe de Airbus; Carlos Jermann, representante de Aviación Sin Fronteras, y Javier Gaez, Vicepresidente Comercial de Avianca, acompañados de miembros del equipo de Conexión Colombia, y de la agencia presidencial Acción Social.
En un principio los niños no entendieron qué hacían allá esos señores tan grandes y tan elegantes, sentados y listos como para una reunión de junta directiva. Pero cuando Sebastien Maury empezó a repartir los juguetes, la formalidad desapareció y todos los asistentes se volvieron de la misma edad. Aquello parecía una segunda navidad. Los señores de las corbatas entregaban muñecas, aviones, carritos y barcos de juguete que los niños recibían en medio de gritos de alegría y sorpresa. Después los chiquillos cantaron una canción de agradecimiento que llegó al corazón de todos los presentes, quienes luego salieron del lugar a continuar con su día de trabajo. Eso sí, con una sonrisa en los labios.
Este es el desenlace de una historia que comenzó el año pasado en Toulouse (Francia) cuando Aviación Sin Fronteras, una entidad francesa sin ánimo de lucro que se dedica a llevar ayuda a países en vía de desarrollo, organizó la colecta de una gran donación destinada a Colombia. En ese momento apeló a la ayuda de otras asociaciones en el país galo, entre esas el Club de Leones de Francia, Bethleén Arco Iris, Cariñitos Colombia y Banca Humanitaria de Pallet, así como al capítulo alemán de Aviación Sin Fronteras.
En Francia las fundaciones reunieron cerca de 28.300 dólares en objetos como sillas de ruedas, mantas, juguetes, ropa, zapatos y útiles escolares. Posteriormente Aviación Sin Fronteras contactó a Airbus, el fabricante de aviones francés, y a Avianca, para que apoyara el transporte de esa gran donación. Las directivas de la aerolínea dedicaron el vuelo inaugural de su nueva flota de aviones Airbus al transporte de estas donaciones, que llegaron a su destino en noviembre de 2008.
Cuando el avión aterrizó en Colombia, la compañía de transportes DHL ofreció su apoyo para la legalización y el almacenamiento del cargamento, que Conexión Colombia hizo llegar a cinco fundaciones: Hogar Integral, Santa Teresa de Ávila (localizada en Villa de Leyva), Egipto Verde, Cigarra, y Dios es Amor.
El miércoles cuatro de febrero todos estos esfuerzos institucionales mostraron sus frutos: los altos ejecutivos de Avianca y Airbus quedaron visiblemente conmovidos, pero sobre todo, con el pleno convencimiento de continuar con estas donaciones; y los niños tuvieron un primer día de clases que recordarán por siempre.
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