
Marzo 20 de 2009
Seguimos con nuestra serie de relatos sobre migración. Hoy, 'El Experto', sobre el encuentro de un colombiano con una anciana migrante que salió adelante criando cerdos.
El Experto
Por David Roll
Incluido en el libro 'Iberoamérica soy yo, relatos de migración'
Publicado por la Universidad Sergio Arboleda
Marcos era un experto en codesarrollo y había contribuido a reconstruir una extensa zona de Colombia afectada por terremotos. Después de estudiar por dos años los casos de code¬sarrollo con migrantes marroquíes que retornan a España, daba sus conclusiones en conferencias por toda América Latina. En una de las regiones más pobres de Ecuador vio en el público a una anciana humildemente vestida que parecía no hacerle caso a su presentación de power point.
Él sabía que los invitados eran campesinos que viajaban por temporadas a España y él trataba de convencerlos de que invirtieran su dinero en proyectos productivos y no simplemente en consumo. Les contaba cómo los marroquíes fundaban microempresas, mejoraban sus cultivos y creaban agencias de servicios turísticos para no tener que volver a viajar fuera de su país.
Al final de la conferencia, la viejita se fue del auditorio con cara de descontento y el expositor no pudo resistir el impulso de seguirla y preguntarle por qué no le había gustado su charla.
–¿Usted es temporera señora? –Le dijo agachándose, porque prácticamente le duplicaba el tamaño a la ancianita. Tenía sus dudas porque era muy mayor para ser seleccionada y además se veía muy pobre como para pensar que había tenido alguna vez dinero abundante siquiera por un mes. Pero se quedó de una pieza cuando ella le contestó:
– Vea doctor, yo no tengo los años que usted cree y sí, fui temporera, pero no me gustó lo que usted dijo.
– ¿Por qué?
– Porque usted habló de todos los negocios menos del que yo tengo, y eso me ofende.
– ¿Usted qué hizo con la platica que trajo?
–Pues figúrese que me compré ocho marranas preñadas y ahora tengo treinta y cuatro marranos. Apuesto a que a los marroquíes eso no se les ocurrió, ¿cierto?
–Tiene usted toda la razón, ni a uno solo se le ocurrió, y le puedo asegurar que jamás se les va a ocurrir. Pero usted habrá trabajado mucho para traer tanto dinero, imagino.
–Las doce horitas diarias no más.
–¿Doce horas? Pues imagino que a usted le habrá parecido entonces muy dura la experiencia, como me han dicho otros.
–No se crea, yo tengo diez hijos. Eso para mí fueron unas vacaciones.
La próxima semana: Las marquesas emigrantes
* Todos los viernes usted encontrará en Conexión Colombia historias sobre los inmigrantes y sus vidas, publicadas en el libro 'Iberoamérica soy yo, relatos de migración' del politólogo David Roll
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