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Blog Conexion Colombia


feb 15
2009

Melbourne en llamas

Posted by: Carlos Colina

Tagged in: Melbourne

Como escuchaba hace varios meses ya, en una canción de Manu Chao, "la vida es una tómbola" y puede cambiar la vida de miles de personas en cuestión de segundos.  En mi primer escrito decía que el objetivo principal de escribir este blog era en un principio contar historias de colombianos en Australia y compartir un poco de lo que la comunidad colombiana hace lejos de su país.    

Me toco romper ese compromiso en este, mi segundo escrito, eso si, con la venia de todos los que leen este blog.  En esta ocasión quiero más bien compartir un sentimiento personal.  La razón creo que es lo suficientemente fuerte.  Los sucesos de la última semana en el estado de Victoria, cuya capital es Melbourne, me llevaron a escribir sobre la tragedia por la que miles de australianos - incluyendo inmigrantes- están pasando.

Vamos primero a los hechos.  El pasado sábado 7 de febrero, se pronosticaron las peores condiciones en la historia, para la propagación de incendios forestales en el estado de Victoria.  El clima de esta región es extremadamente seco y en verano puede superar 40 grados centígrados de temperatura con menos del 5 por ciento de humedad.  Estas condiciones hacen que tan solo una chispa, pueda comenzar un voraz incendio. 

Las autoridades y los organismos de emergencias lanzaron una voz de alerta por lo que denominaron "el peor día en la historia registrada de la zona para la propagación de incendios".  Luego de tener la semana de enero más caliente de los últimos 52 años con el termómetro marcando  entre 40 y 45 grados centígrados durante 5 días consecutivos,  nadie imaginaba que una semana más tarde íbamos a tener temperaturas de hasta 49 grados centígrados en algunas partes del estado. 

Estos números muy probablemente los han visto ya en los medios de comunicación.  Como decimos en el argot periodístico "estoy chiviado"-  se dice así o ya estoy olvidando el español?-.  En fin, la idea es tener claro que,  para la mayor parte de Victoria, se registraron las temperaturas más altas de toda la historia y la ciudad de Melbourne alcanzo los 46.4 grados centígrados, temperatura nunca antes sentida en esta ciudad.  En otras palabras, el calor era infernal.

Con la sequedad y el calor extremos, en la tarde del sábado comenzaron los incendios más voraces en la historia de Australia.  Pueblos enteros desaparecieron bajo, según describen los sobrevivientes, una inclemente tormenta de fuego que viajaba a velocidades inimaginables.  Los vientos de ese día, los cuales quemaban la piel cuando se salía a la calle,  superaban los 90 kilómetros por hora.  Las imágenes eran aterradoras.

Hasta ahora la cifra de muertos es de 181 personas y 120 desaparecidas.  Casi 2 mil viviendas quedaron hechas cenizas bajo las llamas y hay miles de personas damnificadas;  entre ellas hay varios hispanoamericanos.  La única victima fatal latinoamericana hasta el momento es una mujer chilena, quien murió junto con su familia asfixiada por el humo.  La información que hasta ahora me ha llegado sobre colombianos en los incendios, es de dos familias que se encuentran a salvo y las llamas no alcanzaron sus viviendas.

En estos momentos de tragedia nacional, las personas que viven en este país se han unido al dolor de las victimas, familias e individuos que lo han perdido todo.  La Cruz Roja esta recolectando donaciones y los habitantes de Australia están apoyando y ayudando con víveres, ropa, dinero y sangre.  Así mismo países vecinos y lejanos están colaborando con dinero y expertos en incendios y reconstrucción.  

La comunidad Colombiana de Victoria también se ha unido a este clamor y esta recolectando fondos para enviarlos a la Cruz Roja.   El próximo fin de semana se realizara un bazar donde se espera que la comunidad colombiana también aporte su granito de arena para, de alguna u otra manera, ayudar a reconstruir las viviendas de quienes no tienen ahora donde pasar las noches.

Por mi parte, fui uno de los organizadores de una radioton -en la radio para la cual trabajo- para que la comunidad de habla hispana también abriera sus corazones y, por su puesto, sus  bolsillos y poder llevar el dinero a la Cruz Roja.  La respuesta de la comunidad fue masiva y en mi opinión, la gran mayoría de inmigrantes están muy agradecidos con lo que este país les ha ofrecido.   La radio hasta el momento ha recolectado el equivalente a más de 500 mil dólares americanos.  La Cruz Roja ya ha recolectado el equivalente a casi 100 millones de dólares americanos. 

Se espera que el número de muertos ascienda a trescientos, mientras que los incendios continúan consumiendo miles de kilómetros cuadrados- 5 mil para ser mas preciso. Recordemos que, por ejemplo, el área total de Bogota es de un poco más de 1.700 kilómetros cuadrados. 

Hasta el momento se ha comprobado que dos de los incendios fueron iniciados por pirómanos.  Ya uno de ellos esta a orden de la policía y se siguen buscando mas responsables.

Saliéndome ya de los hechos y de los datos - se me salio la profesion-, la razón por la cual escribí sobre los incendios forestales y sobre esta tragedia nacional (australiana), es porque estos días he meditado mucho sobre las diferencias tan abismales, entre nuestros países latinoamericanos, y países como Australia, en la respuesta frente a las catástrofes naturales. 

Por favor no me malinterpreten.  Es evidente la diferencia en las economías de los países y el apoyo económico y logístico que los gobiernos brindan a los ciudadanos en momentos de catástrofes, las cuales responden simplemente a sus realidades, con el apoyo y respaldo de los pueblos hermanos.  Me refiero específicamente, a la respuesta de la gente, que por vivir una realidad diferente responde diferente.  Pero esa diferencia no es tan evidente hasta que uno la vive de cerca. 

Ahora ya, para compartir lo que quería compartir, viene mi comentario político. Este país aun no ha pasado por una crisis de violencia interna como la que vive mi patria desde hace mas de 40 años.  Una tragedia en la que mueren 181 personas, se convierte en Australia en uno de los peores momentos en la historia de esta nación.  Y la respuesta al dolor resulta obvia;  todos se vuelcan masivamente a ayudar de cualquier manera posible. 

Muchas personas que ganan miles de dólares al año, se inscriben como voluntarios para ir a limpiar y recoger escombros, otros prestan sus servicios profesionales completamente gratis, los médicos de todo el país acuden al lugar para colaborar con los heridos, hay muchos que incluso abren sus hogares para albergar a familias enteras que ya no tiene donde vivir y se siente un espíritu de compromiso, que personalmente nunca había sentido.

Me siento invadido de esperanza y quería compartir ese sentimiento con ustedes quienes lograron llegar al ultimo renglón de este nuevo capitulo de mi blog.  Tal vez mi intención sea tratar de despertar la conciencia de muchos que de pronto quieren compartir y ayudar pero han perdido, de pronto, la esperanza.  Yo por lo menos la acabo de reencontrar. 

Soy conciente de la dificultad que representa el despertar ypor su puesto, del cambio.  No pretendo ser ningún tipo de Mesías que viene a revelar la verdad absoluta.  Soy simplemente un inmigrante tratando de compartir experiencias. 

Comentarios (1)

bien
0
carlos, me gusta mucho su blog. quiero seguir leyendo lo que escribe
jacinto , marzo 27, 2009 | url

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