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may 11
2009
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Quizás lo más aburrido de ser colombiano en el exterior es el tema de la droga. No se trata solamente de las miradas inquisidoras en los aeropuertos y de los controles especiales de los que somos objeto por el simple hecho de ser originarios del país que ostenta el título del mayor productor de cocaína del mundo. Uno quisiera que el malestar fuera sólo durante el trámite migratorio del aeropuerto pero no, el agobio persiste y se pega a la piel como una sombra. Y, entonces, uno se vuelve un experto en capotear las críticas y los comentarios desagradables producto de la ignorancia. Sin darse cuenta, uno comienza a repetir la retahíla nacionalista y se escucha a sí mismo recitando de memoria las consabidas justificaciones: "En Colombia no todos somos narcos", "La guerrilla y los paras le han hecho mucho daño a Colombia", "Colombia no es tan peligroso, si visitas mi país no te van a matar".
Es cuando viene el gran dilema pues tratar de explicarle a un europeo el conflicto armado colombiano es una tarea monumental y quijotesca. Porque cada explicación genera nuevas preguntas desgarradoras que traen a colación lo absurdo de nuestra realidad. Eso si tenemos la suerte de toparnos con un interlocutor curioso y con mente abierta que esté dispuesto a conocer una cultura diferente. En los seis meses que llevo en Francia he conocido a todo tipo de personajes y así como hay franceses interesados por conocer más a fondo la realidad de otras regiones del mundo, también hay muchos que no ven más allá de sus fronteras y tienen una visión general de América Latina donde prima la caricatura: sexo, droga, violencia, delincuencia y narcotráfico.
Entonces, una vez más uno se convierte en profesor de historia y geografía impartiendo una improvisada cátedra: "En los países de la zona ecuatorial no hay estaciones", "En América Latina se habla español", "En América Latina hay ciudades con edificios, sabemos que es una pizza y tenemos tarjetas de crédito".
Así transcurren mis conversaciones regulares con los franceses cuando descubren que soy colombiana. Las charlas se tornan más irónicas cuando mi interlocutor está fumando un cigarrillo de marihuana (consumo que, si bien es ilegal, es socialmente aceptado en Francia entre los jóvenes y adultos entre 35 y 45 años) al tiempo que me cuenta cómo lo conmovió la cinta "María llena eres de gracia". Esa es otra cosa curiosa de Europa. Aquí la gente no alcanza a sentirse identificada con el tráfico de drogas. Para ellos la cocaína, heroína, marihuana, éxtasis y demás drogas sólo tienen un valor recreativo ,como el tabaco y el alcohol , y en su cabeza no alcanzan a hacer una relación entre la selva amazónica devastada por los cultivos ilícitos y la cocaína que están inhalando en una fiesta.
Entonces uno siente deseos de volver a explicar las cosas, de tratar de hacer entender que la realidad es más compleja de lo que ellos piensan pero al final de cuentas uno también se cansa y a estas alturas de la conversación uno ya está agotado de dar tanta cátedra y sólo tiene ganas de hablar de temas simples como el clima o el precio de la carne. Uno termina convertido en un profesor Jirafales tratando de atraer la atención de un grupo de gente a la que poco o nada le interesa lo que pase en Colombia, Sri Lanka, Marruecos o Ghana.
Un amigo francés me dijo que al menos yo venía de un país que era conocido mundialmente así fuera por algo malo. Qué si viniera de Tuvalu o Guinea Ecuatorial sería aún más grave la situación de invisibilidad. A veces me pregunto si será mejor tomar la actitud de las celebridades cuando dicen: "que hablen mal o bien de mi pero que hablen".
Comentarios (2)
Fama
Me gusta leer tu blog, puesto que vivo en Paris desde hace 5 anios. Te cuento que desafortunadamente el estigma del "colombiano" te seguira donde quieras. Digamos que al principio gasté mucha energia explicando a la gente que empezaba a conocer, sobre todos los prejuicios: narcotrafico, farcs, paramilitares, Ingrids, etc, etc......para cambiarles un poco la imagen del pais.
Cinco anios han pasado y en la mente del resto del mundo (no solo franceses)Colombia sigue siendo la misma, la semana pasada, cuando conoci a alguien de Turquia, me pregunto de donde era, le dije Colombia, me dijo ah, el pais de las farc!
Una companera de trabajo francesa, hablando con toda sinceridad, me dijo que al oir Colombia lo unico que se le viene a la mente es el pais de la cocaina.
En fin, depende mi estado de animo, la respuesta ante ese tipo de comentarios, lastimosamente, la imagen de Colombia aqui en Francia es pésima.
Algo queda.
Escribir lo que has escrito siempre tendrá mérito y te felicito por ello, nunca te desanimes...además tu forma es esquisita clara y muy fácil de comprender....creo que tienes algo que explotar en este aspecto...adelante.
Alguien decia que lo importante es que hablen de uno aunque de vez en cuando lo hagan bien.
Un fuerte abrazo de compatriota.
Germán.



