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Blog Conexion Colombia


jun 08
2009

Hasta la cima por una causa: día 1

Posted by: Andrés Cruz

 

Andrés Cruz ya está en Rusia. Lea el testimonio sobre sus dos primeros días rumbo a la cima. También podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.

En este momento Andrés Cruz está a cuatro horas de Moscú, en un valle rodeado por montañas. Habló con Conexión Colombia cuando en Rusia eran las 5:30 de la tarde. Este es su testimonio, cuando recién acababa el segundo día de su travesía.

"La parte más interesante es la llegada de Londres a Moscú. De ahí tuvimos que recorrer en carro cuatro horas para llegar al valle en el que estamos. Lo que me impresionó es que es una carretera que va en la mitad de la nada. Las casas están hechas de concreto, todo es gris. No se ve color, aparte del paisaje. Y eso que estábamos a 25 grados. Se veía la pobreza de la gente, casas de no más de un piso. Esto no es Europa, es otro mundo. Estamos en Rusia, pero no es la Europa que uno está acostumbrado a ver.

"Llegamos a un pueblo interesantísimo. Uno de esos que construyeron los comunistas. Todas las construcciones son grises, de 20 pisos, las ventanas rotas. Le pregunté a uno de los guías sobre el lugar y me respondió que ahí viven hacinados los ex trabajadores de una fábrica que cerraron cuando se terminó la Unión Soviética. Ya no tienen nada que hacer. Es como ver el experimento social de la Urss al frente de uno.

"Después de las 4 horas por carretera llegamos a una ciudad para esquiadores, Nakra. El sitio al que llegamos se llama Cheget, y es uno de los sitios más lujosos para esquiar en Rusia. Pero aun así es evidente la particularidad de todo el lugar. Hay un hotel construido bien, y al lado hay otro en obra. Así hay siete pares, uno bien construido al lado de uno en obra. Se nota el contraste de riqueza y pobreza. Es un valle rodeado de montañas grandísimas. Estamos a 2.000 metros. Al fondo se ve Elbrus.

"Llegamos como a las 3 pm (hora rusa), no queríamos dormir. Entonces nos metimos en uno de los bares de esquí a jugar cacho. Allí llegó un ruso borracho, Vladimir, y nos ofreció varias rondas de coñac ‘Gorbachov', que es como se llama el coñac de la región. Gracias a Vladimir quedé un poco lelo. Después nos fuimos a comer.

"A las seis de la tarde me acosté a dormir. Me levanté a las cuatro de la mañana y a las ocho ya estábamos desayunando. Ahí conocimos a todo el equipo: siete británicos, dos noruegas y yo. Dos de ellos son amigos míos que también están en finca raíz. Hay otros de Liverpool y un bacteriólogo que es un especialista en fertilización femenina. Las noruegas son policías.

"Nuestro guía se llama Alexander u le dicen ‘Sacha'. Fue campeón olímpico de remo y ha escrito varios libros sobre flora y fauna en Elbrus y Mongolia. Tiene 55 años. Sube ocho veces al año al Elbrus.

"En este día fue la primera caminata del paseo, de Cheget hacia una estación de esquí que queda a 3.000 metros. Subimos mil metros. Y volvimos a bajar. Serán tres días de subida y bajada para entrenar, climatizarnos y ver nuestro estado físico, que en general está bien. Las noruegas siempre estuvieron delante de nosotros los hombres. Mi dedo no me dolió para nada, ni subiendo ni bajando.

"Al regreso la comida fue ensalada de papa, pinchos de cordero y cerveza. Aca te meten alcohol por todos lados.

"Estoy en un sitio super kitch y lleno de contrastes. Por un lado, el lugar no tiene acabados, por todos lados se ven las tuberías. Pero, por otro, en la entrada hay dos estatuas gigantes de tigres de bronce. Es rarísimo. Como si estuviera en un sitio que podría ser divino, pero que está mal construido. Se ven muchos proyectos pero nunca funcionaron. Hablando con el guía me contó sobre la corrupción. Supuestamente este lugar está subsidiado para que sea un buen resort. Pero no. Es igualito al Puente de Boyacá, pero en Rusia.

"Culturalmente también es súper exótico. La música que ponen en el hotel es un ‘chispún' ruso rarísimo. Me llamó la atención una de las mujeres que atiende el hotel. Es una rusa de pelo negro y largo que el primer día tenía una sudadera de leopardo. Es que hasta la gente es muy diferente. Como de ascendencia turca. Parecen más musulmanes, todos hablan ruso y nadie sonríe.

"Pero en general el balance es positivo. Estaba súper preocupado porque hace un año me operaron de la rodilla. Pero no me dolió para nada. El dedo tampoco. Me siento súper bien. No me siento ni cansado ni nada. Mañana vamos aun observatorio otra caminata de entrenamiento con más nieve. Vamos a un observatorio astronómico ruso. A 3.400 metros. El próximo domingo estaré llegando a la cima.

Andrés Cruz subirá el Elbrus, el pico más alto de Europa para apoyar a 157 madres cabeza de familia y adolescentes de Cartagena. A partir de hoy podrá seguir su travesía en este blog. Y, además, podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.

 

 

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