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jun 11
2009
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Fue un día interesante. Subimos por teleférico hasta 3.500 metros y después caminamos hasta 3.750.
Esta noche nos quedaremos en una estación para gente que está subiendo a la montaña o que está esquiando. Se llama ‘Los Barriles'. Es como el barril de un camión de gasolina pero 3 o 4 veces más grande, con varias habitaciones. Es súper folclórico. El ejército ruso solía utilizar estos barriles en las zonas árticas. Entonces están pintados con la bandera rusa. Un tercio del barril es blanco, un tercio azul y el otro tercio rojo. La mitad del equipo está en un barril y en el otro la otra mitad. En cada barril caben seis personas, y hay once de estos.
Aquí arriba están todos los equipos que quieren llegar a la cima. La verdad no hemos tenido mucho tiempo de hablar con otras personas. Se que hay un equipo de canadienses y no mas. Y bueno, ayer conocí una historia bonita. Y es que las dos noruegas son pareja. Se van a casar a finales de este año y este viaje fue el regalo de cumpleaños de una a la otra.
Ayer tuvimos un pequeño problema con los guías porque durante la caminata el grupo se dividió porque uno de los dos guías se quedó acompañando al más lento del equipo. Pero eso no se puede hacer cuando está subiendo, sino que el más lento es el que pone el ritmo. Pero ya sabremos que no volverá a pasar.
Volviendo al lugar, hay una sola cocina con comedor y cada equipo tiene asignada una hora para comer. A nosotros nos toca a las siete de la noche. Desde los tres mil metros estamos con una cocinera que es la que nos prepara la comida.
Y de hecho hemos comido bien. Eso sí, la comida rusa está llena de harinas. Al desayuno siempre son dos o tres tazas de avena, mucho pan, salchichón, queso y algo de fruta. El almuerzo siempre tiene sopa. Ayer, por ejemplo, fue un caldo con papa, acelgas, crema de leche y huevo. Aunque suena feo estaba delicioso. Es lo más cercano a un ajiaco que he comido desde que salí de Colombia. Al almuerzo también suelen darnos una tabla de quesos y jamones con pan, tomate, pepino y algo de fruta. Y de noche siempre hay algo de sopa y proteína. Ayer comimos pollo. Pero regularmente comemos unos pinchos de cordero deliciosos que preparan al bbq.
Y el agua que estamos tomando es nieve hervida. Todas las noches llegamos le entregamos la cantimplora a la cocinera, ella hierve la nieve y nos entrega la cantimplora llena de agua hirviendo que estará lista para tomar al día siguiente.
Por esta razón aquí hay una etiqueta diferente. Como nos tomamos la nieve, no es posible que los hombres hagamos pipi donde nos de la gana. Y ya no hay baños sino letrinas. Si cogen a alguien haciendo pipi donde no es, lo echan del campamento.
Desde aquí, a los 3.750 metros hay una vista impresionante. Estoy rodeado de montañas con nieve. A esta altura todas las montañas tienen nieve. En este momento tengo como fondo las dos puntas del monte Elbrus, la de 5.621 metros y la de 5.642 metros, que será la que subiré.
Mañana subiremos a la otra estación, a 4.200 metros. A medida que uno va subiendo las distancias se sienten. Desde esa estación vemos la cima y se ve cerca, pero esa caminata durará 13 o 14 horas. Vamos a utilizar arpones y hachas de hielo; y arneses y cuerdas entre nosotros por si hay riesgos de caídas.
Quiero agradecer la traducción de estos relatos. Gracias a ésta, la mamá, esposa y familiares de los ingleses amigos míos están siguiendo el blog y la campaña, que ya va por el 14% de recaudo. Aunque falta un 86% clave para ayudar a las 157 madres cabeza de familia que son la razón de esta aventura.
Andrés Cruz subirá el Elbrus, el pico más alto de Europa, para apoyar a 157 madres cabeza de familia y adolescentes de Cartagena. A partir de hoy podrá seguir su travesía en este blog. Y, además, podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.



