"A las 12:15 del día, hora rusa, llegamos a la cima. Fueron ocho horas de ascenso. Empezamos a caminar a las 4:15 de la mañana. Aunque el pronóstico del tiempo no era favorable. Cuando nos levantaron nos dijeron, ‘todavía está nevando pero el tiempo no está tan duro. Eso si, puede que haya algún tipo de avalancha'. Nadie tenía ningún tipo de esperanza. Pero teníamos que intentarlo.
La subida entre 4.050 metros y los 4.500 la hicimos en teleférico. Y después de eso comenzó lo difícil. La subida desde 4.500 a 5.200 fue muy fuerte. Pasamos por tres precipicios cubiertos por hielo, de esos que si se pisan se rompen y uno podría caer entre 80 y 100 metros. Además había tormenta de nieve. No se veía nada. Además de todas las capas de ropa y accesorios de lso que he hablado, tenía una linterna en la cabeza para ver dónde pisaba.
Después de la ‘silla de montar' (a 5.200 metros) nos encontramos con pendientes de 25 y 45 grados, que además, tenían como superficie una pared de hielo. Y, a medida de uno sube, los vientos son más fuertes. Llegamos a estar a -40 grados centígrados, con vientos de 40 kilómetros por hora. Y entonces, aunque tenía crampones (los picos de metal que se adaptan a las botas para enterrarlos en la nive al caminar) daba dos pasos y me devolvía uno. Era como caminar por un pantano, pero inclinado, pues tenía nieve hasta la rodillas.
Esto, sin contar con el esfuerzo físico que demandan el hacha y el palo para caminar. Tenía el hacha en una mano y el palo en otra. Entonces tenía que agacharme para enterrar el hacha (que mide 50 centímetros) y caminar con el palo, que mide 1.20 metros.
En los últimos 300 metros pensé que no la iba a lograr. Me estaban ardiendo las piernas por el cansancio. Además la altura me estaba afectando y me comenzó a doler la cabeza. Afortunadamente los genes cundiboyacenses salieron a relucir y el dolor me duró poco.
A algunos de mis compañeros sí los afectó la altura. Tres de ellos estaban muy mal por el ‘soroche'. Una de las noruegas, por ejemplo, se caía por el mareo producto de la altura, y también vomitó. Y el cuarto miembro del equipo se devolvió porque no llevó las botas indicadas y los pies se le estaban congelando. Esto era peligrosísimo, porque llegaría el momento en que dejaría de pisar bien e incluso, podría perder los pies. Los cuatro se devolvieron. Y cinco seguimos.
Además cuando llegamos a la ‘silla de montar', que era el punto que fijamos para decidir si seguíamos o no, los guías se quedaron debatiendo como diez minutos si era conveniente seguir. Lo hacían en ruso, peor yo sabía que hablaban de eso. Y vieron que era posible.
La verdad es que yo dudé sobre la capacidad de lograr llegar a la meta. Estaba muy cansado, las piernas me ardían, por la altura, la tormenta de nieve. No se veía nada, solo la nieve caer de izquierda a derecha. Pero vi que podía seguir y así lo hice. Lo único que yo iba pensando era ‘yo estoy bien. Estoy haciendo esto por mi, por mi hijo, por mi esposa, y por las 157 madres'.
Pero entonces llegamos a la cima y fue una emoción gigante. Me tiré sobre las rodillas y lloré. Y después me tomé una foto con mi bandera de Colombia gigante. Yo nunca había logrado un reto físico así de grande.
Pero todavía no había terminado lo peor. La bajada desde la cima hasta la ‘silla de montar' me acabó físicamente. Bajar esa pared de hielo fue mucho más difícil que subirla. Toca bajar con el hacha de hielo en la mano. En esta parte es al revés, y hay que meterse dentro de la montaña y echar el cuerpo hacia abajo para que el hacha pueda sostenerlo a uno.
El error que cometí es que no me puse bien mi morral. No me amarré la parte de la cintura, y entonces llevaba todo el peso sobre los hombros. Tenía tortícolis y dolor en los trapecios. Tenía totalmente quieto el cuello. Los trapecios también se me iban a estallar. Cada paso que daba me dolía siete veces más. En algún momento sentí que no iba a poder más. Me boté al piso y no sabía como iba a seguir bajando.
Nunca me había sentido tan cansado. Cada paso que daba me hundía entre la nieve. Y la nieve me daba hasta las rodillas.
Y seguimos a pie hasta los 3.000 metros. Mucho mas de lo esperado porque no pudimos bajar en teleférico porque la luz se había ido. En esa bajada pisé mal y sentí un punzón en la rodilla. Hoy la tengo inflamada.
Lo primero que hicimos cuando llegamos al hotel fue bañarnos. Fue la primera ducha en siete días. Cuando uno esta en la montaña, se olvida de las duchas y del agua. El clima no la hace muy apetecible.
Después fuimos al restaurante de los pinchos de cordero y de pollo. Son exquisitos. Celebramos y ahora vamos a sentarnos a comer y a celebrar que más de la mitad del grupo llegó a la cima.
Sobre esto, tengo sentimientos encontrados. En algún momento sentí que la felicidad no era completa porque todos no habíamos llegado. Pero la verdad es que han tenido una actitud súper linda. Cuando llegamos a nuestro campamento base, ellos nos estaban aplaudiendo.
Para mi han sido un ejemplo de la unidad de grupo que armamos en menos de diez días. Es que uno de los que se sentía mal pudo haber tratado de seguir subiendo y hubiera podido dañarnos la subida a los demás. Como lo dije en un post anterior, solo había una oportunidad de devolverse, pero si después de esta oportunidad a alguno le hubiera dado algo y no podía seguir subiendo, todos hubiéramos tenido que regresar. No hay posibilidad de subir a la cima con solo un guía. Por eso estoy súper agradecido con las personas que decidieron no seguir. Por esto ellos también fueron responsables de nuestro triunfo.
¡Llegué a la cimaaaaaaa! La verdad es que lo hice por un reto personal, porque yo quería que mi hijo supiera que su papá había subido al pico más alto de Europa. Pero también por estas 157 mamás, que en algún momento de su vida también sintieron que no podrían seguir y, en contra de su racionalidad, buscaron alternativas para salir adelante.
Y ahora cuando recapitulo todo lo que pasó me doy cuenta de muchas cosas. Los guías con los que estábamos eran unos duros. ‘Sacha', el líder de los guías, me dijo que este había sido uno de los ascensos más difíciles que él había hecho. Pero desde el principio quiso lograrlo, me dijo, porque era la primera vez que subía con un colombiano y quería ver a un colombiano llegando a la cima".
Nos recomendaron no subir porque estaba nevando. Anoche hubo tormenta con rayos. Entonces nos aconsejaron no tratar de subir y yo estuve de acuerdo. La idea de estar a 5.200 metros a menos 35 grados, y vientos fuertísimos, no me apetece.
Esto hizo que hubiera fracturas entre el grupo. Entre los que querían subir a toda costa, y los que no. Y las fricciones se hicieron más evidentes cuando supimos que dos rusos decidieron subir a pesar del clima, y llegaron a la cima. No la vieron fácil. Al regresar contaron que en los últimos 300 metros después de la ‘silla de montar' (el valle que separa a los dos picos del Elbrus, está a una altura de 5.300 metros) se encontraron con pendientes de 25 y 45 grados, y que había medio metro de nieve.
Frente a esto tengo sentimientos encontrados. Por un lado creo que tomamos la decisión correcta, no podíamos arriesgarnos. Pero, por otro me pregunto, si los dos rusos pudieron, ¿nosotros por que no? La verdad es que este es un juego mental interesante, porque ayer cuando empezó la tormenta, me puse nervioso. Tengo una esposa que amo y un hijo que adoro, y no puedo asumir riesgos.
Entonces lo que hoy hicimos fue una pequeña caminata para mover los músculos y para liberar las fricciones entre todos por no haber subido. Y ya en este momento nos estamos preparando para mañana.
Dicen que la prognosis para el clima mañana es que en la tarde haya una tormenta de nieve, que ojalá no nos toque a nosotros, pues en ese momento ya estaremos de regreso, lleguemos a la cima o no.
Así que haremos un intento, pero nada estúpido. El plan es que lleguemos a la ‘silla de montar' y, a partir de lo que veamos, tomemos la decisión de seguir o devolvernos.
Afortunadamente estoy un guía que se que no va a dejarnos hacer cosas estúpidas. Y que si podemos llegar a la cima seré muy feliz, esa es la meta. Pero si no, sabré que hice todo el intento.
Frente a esto él, Sacha, dijo algo un poco machista, pero chistoso: "el clima es como las mujeres, un día están bien, un día estan mal, y uno nunca sabe por qué"
Andrés Cruz subirá el Elbrus, el pico más alto de Europa para apoyar a 157 madres cabeza de familia y adolescentes de Cartagena. A partir de hoy podrá seguir su travesía en este blog. Y, además, podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.
Hoy fue un día de preparación. Subimos hasta 4.050 metros, lo que nos tomó apenas una hora y media. Ahí llegamos a la estación ‘Priut 11' -donde dormiremos-, llegamos, armamos nuestras camas y empezamos a hacer entrenamiento con las hachas de hielo, que hay que saber usar cuando se suben zonas muy empinadas. Porque si uno se cae y comienza a deslizarse, pueda enterrarla en la nieve y así frenar la caída. Después nos devolvimos al campamento base y hemos estado concentrados en mañana.
He estado repasando la lista de cosas que tengo que llevar para que nada se me olvide. Les voy a contar qué me pondré mañana para la llegada a la cima. En las piernas, unos ‘tights' largos térmicos, un pantalón de lana de merino, pantalones de esquiar y otros pantalones. En el pecho, tres camisas de merino, un ‘fleece', una chaqueta, y el impermeable. Y en la cabeza, un pasamontañas, una capucha de ‘fleece', gafas de esquiar, y la capucha de la chaqueta. Y en las manos, guantes normales y encima unos guates de cuero.
Estamos optimistas frente al clima. Al pronóstico del clima le dicen aquí ‘prognosis del clima'. Entonces la prognosis es buena. Según los pronósticos, en los próximos cuatro días habrá buen clima. Y de todos, el mejor será mañana, justo cuando tenemos planeado subir. Anoche, por ejemplo, estaba mucho mas nublado que hoy (en Rusia son las 7:30 pm) y en la mañana un equipo de 15 noruegos logró llegar a la cima.
La verdad, le tengo un poco de respeto al clima. Estoy echándole toda la energía positiva para que no tengamos mucho viento, porque las temperaturas podrían bajar a menos 35. Eso sí, tengo clarísimo que, aunque quiero llegar a la cima, no voy a hacer estupideces, como que nos coja una tormenta de nieve y queramos seguir.
El grupo esta unido, estamos contentos. Una de las noruegas lleva dos días con dolor de cabeza. Puede ser mal de altura. Iremos con tres guías, así que solo hay una oportunidad de que alguien desista, porque a la cima tenemos que llegar con dos guías.
Me siento muy bien físicamente y por eso estoy tranquilo. He estado alimentándome bien, y ni la rodilla ni el dedo me han molestado. Nunca he subido tan alto así que estoy un poco ansioso y emocionado.
Ya tengo que irme a dormir. Mañana saldremos entre tres y cuatro de la madrugada y tenemos que estar listos. La idea es estar llegando a la cima entre 8 y 10 horas llegando después de salir. Arriba estaremos apenas unos minutos, para gritar que llegamos a la cima de Europa y para tomarnos las fotos. Llevo mi bandera colombiana y es gigante.
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Hoy me di cuenta del respeto que hay que tenerle a la montaña. Subimos hasta 4.700 metros en medio de una gran tormenta de nieve (por cierto, es lo más alto que he llegado en mi vida). Estábamos a -3 °C, pero había un viento de 20 kilómetros por hora. Yo estaba muerto del frío porque estábamos caminando muy lento, entonces me tocó parar tres veces a ponerme cosas encima para el frío: mis pantalones de nieve, bufanda, las orejeras, la capucha, guantes.
Estuvimos caminando seis horas. Volvimos al campamento (a 3.750 metros) a las 2 pm y comimos a las siete. No he hablado mucho de la cocinera. Pero ha sido clave en el paseo. Tiene 25 años y hoy nos hizo pimentones rellenos de carne, una ensalada de calabacines y otra de remolacha, que aunque no me gusta regularmente, me pareció exquisita. Ahora (9:30 pm, hora rusa) tengo un poco de dolor de cabeza por la altura. Pero físicamente estoy bien, todos hemos estado bien.
Hoy fue un día súper revelador. Noté lo azaroso que puede ser llegar a la cima. Hoy salió un grupo de 12 personas rumbo a la cima y ninguna lo logró. Tuvieron que devolverse al llegar a los 5.200 metros (la cima está a 5.642 metros), porque allá arriba estaba a -35 °C con un viento berraquísimo.
Nuestra subida es en dos días, y, lamentablemente, si el clima no nos favorece, no podremos subir. Dios y el clima son los que deciden si subimos o no. Uno entrena y hace todo, pero si hay un clima fuertísimo, nadie va a arriesgarse a subir.
Lo chistoso es que el clima aquí arriba cambia todo el tiempo. Hoy tenemos una capa de nubes, pero es probable que mañana amanezca completamente despejado.
Mañana subiremos a la estación ‘Priut 11', que está a 4.000 metros. Allá almorzaremos, entrenaremos con los arpones y demás, y descansaremos para prepararnos para el gran día. Pasado mañana, el domingo, empezaremos la subida a las tres de la mañana (hora rusa). Lo haremos tan temprano porque en ese momento el clima está más relajado, no hay casi viento. La idea es que a las siete de la mañana estemos a 5.200 metros.
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Fue un día interesante. Subimos por teleférico hasta 3.500 metros y después caminamos hasta 3.750.
Esta noche nos quedaremos en una estación para gente que está subiendo a la montaña o que está esquiando. Se llama ‘Los Barriles'. Es como el barril de un camión de gasolina pero 3 o 4 veces más grande, con varias habitaciones. Es súper folclórico. El ejército ruso solía utilizar estos barriles en las zonas árticas. Entonces están pintados con la bandera rusa. Un tercio del barril es blanco, un tercio azul y el otro tercio rojo. La mitad del equipo está en un barril y en el otro la otra mitad. En cada barril caben seis personas, y hay once de estos.
Aquí arriba están todos los equipos que quieren llegar a la cima. La verdad no hemos tenido mucho tiempo de hablar con otras personas. Se que hay un equipo de canadienses y no mas. Y bueno, ayer conocí una historia bonita. Y es que las dos noruegas son pareja. Se van a casar a finales de este año y este viaje fue el regalo de cumpleaños de una a la otra.
Ayer tuvimos un pequeño problema con los guías porque durante la caminata el grupo se dividió porque uno de los dos guías se quedó acompañando al más lento del equipo. Pero eso no se puede hacer cuando está subiendo, sino que el más lento es el que pone el ritmo. Pero ya sabremos que no volverá a pasar.
Volviendo al lugar, hay una sola cocina con comedor y cada equipo tiene asignada una hora para comer. A nosotros nos toca a las siete de la noche. Desde los tres mil metros estamos con una cocinera que es la que nos prepara la comida.
Y de hecho hemos comido bien. Eso sí, la comida rusa está llena de harinas. Al desayuno siempre son dos o tres tazas de avena, mucho pan, salchichón, queso y algo de fruta. El almuerzo siempre tiene sopa. Ayer, por ejemplo, fue un caldo con papa, acelgas, crema de leche y huevo. Aunque suena feo estaba delicioso. Es lo más cercano a un ajiaco que he comido desde que salí de Colombia. Al almuerzo también suelen darnos una tabla de quesos y jamones con pan, tomate, pepino y algo de fruta. Y de noche siempre hay algo de sopa y proteína. Ayer comimos pollo. Pero regularmente comemos unos pinchos de cordero deliciosos que preparan al bbq.
Y el agua que estamos tomando es nieve hervida. Todas las noches llegamos le entregamos la cantimplora a la cocinera, ella hierve la nieve y nos entrega la cantimplora llena de agua hirviendo que estará lista para tomar al día siguiente.
Por esta razón aquí hay una etiqueta diferente. Como nos tomamos la nieve, no es posible que los hombres hagamos pipi donde nos de la gana. Y ya no hay baños sino letrinas. Si cogen a alguien haciendo pipi donde no es, lo echan del campamento.
Desde aquí, a los 3.750 metros hay una vista impresionante. Estoy rodeado de montañas con nieve. A esta altura todas las montañas tienen nieve. En este momento tengo como fondo las dos puntas del monte Elbrus, la de 5.621 metros y la de 5.642 metros, que será la que subiré.
Mañana subiremos a la otra estación, a 4.200 metros. A medida que uno va subiendo las distancias se sienten. Desde esa estación vemos la cima y se ve cerca, pero esa caminata durará 13 o 14 horas. Vamos a utilizar arpones y hachas de hielo; y arneses y cuerdas entre nosotros por si hay riesgos de caídas.
Quiero agradecer la traducción de estos relatos. Gracias a ésta, la mamá, esposa y familiares de los ingleses amigos míos están siguiendo el blog y la campaña, que ya va por el 14% de recaudo. Aunque falta un 86% clave para ayudar a las 157 madres cabeza de familia que son la razón de esta aventura.
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Andrés Cruz continúa su recorrido hacia la conquista del pico más alto de Europa. Siga el diario de su travesía.
Empezamos el ascenso en forma. Hoy subimos hasta 3,750 metros y dormiremos a 3000 y no volveremos a bajar hasta que no lleguemos a la cima.
Una cosa que no sabía es que Elbrus es un volcán que no está activo. Eso lo hace más difícil, pues los caminos están llenos de piedra. Entonces, una parte del camino estuvo lleno de piedras, con nieve descongelándose que hacía pequeñas cascadas de agua; y otra completamente cubierta de nieve. Y, eso sí, mucha neblina. Muchas veces no se podía ver más allá.
La geografía del sitio es increíble. La nieve se ve roja por cuenta de una tormenta de arena que ocurrió hace 2 o 3 meses en Arabia. Y se ve increíble. A cada lado del camino hay nieve de este color entre rojo y rosado, con partes blancas, y piedras volcánicas.
Ya está haciendo muchísimo frío. Aun así, mientras que yo estaba todo arropado, los ingleses estaban todavía en pantalones y camiseta. Yo tengo puestos: en los pies, dos medias, la de lana y una de seda que me pongo de primeras para evitar las ampollas en los pies; un botín negro abullonado que me pongo debajo de las botas, que no son de cuero sino de plástico. Para cubrir las piernas uso unos shorts térmicos y unos pantalones impermeables. Encima de las botas y del pantalón van unas botas de lana amarradas hasta la rodilla para impermeabilizar toda la zona del pie y de los gemelos para evitar que entre el agua. Y en la parte de arriba tengo una primera capa que está hecha de lana de merino (una lana neozelandesa que quita el sudor), un saco de un material sintético delgado (fleece) y un impermeable anaranjado Juan Valdez encima. A todo esto se le suman las gafas oscuras que no puedo quitarme por el riesgo de que el brillo de la nieve y la luz me queme la retina, y el morral. En éste cargo los impermeables, dos litros de agua, carne y frutas secas para comer, otro fleece más grueso, un kit de primeros auxilios, guantes, otras gafas oscuras, una cámara de fotos y un par de palos de esquiar que ayudan a caminar.
Ya me hicieron la inspección de equipo y, como en la cima vamos a estar entre -25 y -35 grados centígrados, voy a tener cuatro capas en las piernas, cuatro en la parte de arriba, gorro, gafas y capucha para subir. Además de las botas y todo lo demás que ya enumeré.
Si hay buen clima estaremos en la cima dentro de cuatro días, el sábado a las 11 de la noche hora colombiana. En Rusia serán las ocho de la mañana. Y el domingo, entre seis y siete de la mañana (hora colombiana) estaré bajando de la cima.
Andrés Cruz subirá el Elbrus, el pico más alto de Europa para apoyar a 157 madres cabeza de familia y adolescentes de Cartagena. A partir de hoy podrá seguir su travesía en este blog. Y, además, podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.
"Fuimos a un observatorio astronómico que queda a 3.200 metros. La subida fue súper dura porque nos fuimos por todo el filo de la montaña, pues los guías querían ver cómo estábamos como grupo. Subimos, llegamos a la estación, nos sentamos en una parte sin nieve, almorzamos y volvimos a bajar. Eso fue todo lo que hicimos, y hoy sí estoy cansado.
"Cuando estaba en la mitad de la nada recibí una llamada de Colombia, era de RCN Radio, para entrevistarme en vivo sobre esta campaña. Fue súper chévere, además me gustó cómo lo enfocaron: no estoy haciendo esto solo porque me gusta sino para servirle de inspiración a otra gente que quiera ayudarle a los demás.
"Cuando estoy entre las montañas aprovecho para pensar. Y este viaje ha sido inspirador y revelador en muchos sentidos. A nuestro guía, ‘Sacha' se le unió otro, Yvgeny. Tiene 45 años y es médico cirujano. Tenía 25 años cuando la URSS se cayó y hace diez es guía de expediciones. Hablé con él y me impresiono, pues me dijo: "las cosas no son las mismas desde que el imperio más grande que ha conocido la humanidad se cayó". Su afirmación coincide con la de otros rusos con los que he hablado.
"Ahí surge el contraste. Lo que yo he visto del imperio es que era un sueño que se podía resumir en el mínimo común denominador. Estamos en un ‘ski resort' que nada se parece a otros que he visitado en otros países. A la gente aquí no le importan las comodidades, no hay iniciativa, no sonríen, no tienen actitud de servicio, la infraestructura deja mucho que desear. Al parecer las cosas funcionaban cuando había comunismo, lo tenían todo en teoría.
"Todos los carros son Lada blancos, de los cuadrados. Esos son todos los carros que hay aquí hoy en día. Hay conformismo. Es como si dijeran "el gobierno proveerá" o "si Dios quiere" en su máxima expresión. Es mas la rabia por que no lo tienen ya, que las ganas de ir a buscarlo. Nunca les enseñaron que hay que salir a buscarlo.
"No se si entonces es mejor que muy pocos tengan mucho de todo mientras que hay otros que no tienen poco -pero con algunas posibilidades de tener mucho-, como en el capitalismo. O como aquí, cuando todos tienen poco y no esperan tener mas. Creo, en todo caso, que es mejor tener la esperanza que uno puede hacer más con la vida.
"Esto es claro cuando pienso en las 157 madres solteras de Cartagena que queremos ayudar con esta campaña. Cuando quedaron embarazadas hubieran podido sentarse a esperar a ver qué pasaba. Pero no. Decidieron salir adelante, buscar un sitio en el que las ayudaran, y crear algo por ellas y por su familia. Y son niñas de 13 y 14 años que no se dejaron llevar por la desidia ni por la desesperación; sino que se esforzaron. Por eso me encanta la causa, porque estamos ayudando a personas que se adueñaron de su destino. Son mujeres berracas, inteligentes y echadas pa' lante."
Andrés Cruz subirá el Elbrus, el pico más alto de Europa para apoyar a 157 madres cabeza de familia y adolescentes de Cartagena. A partir de hoy podrá seguir su travesía en este blog. Y, además, podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.
Andrés Cruz ya está en Rusia. Lea el testimonio sobre sus dos primeros días rumbo a la cima. También podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.
En este momento Andrés Cruz está a cuatro horas de Moscú, en un valle rodeado por montañas. Habló con Conexión Colombia cuando en Rusia eran las 5:30 de la tarde. Este es su testimonio, cuando recién acababa el segundo día de su travesía.
"La parte más interesante es la llegada de Londres a Moscú. De ahí tuvimos que recorrer en carro cuatro horas para llegar al valle en el que estamos. Lo que me impresionó es que es una carretera que va en la mitad de la nada. Las casas están hechas de concreto, todo es gris. No se ve color, aparte del paisaje. Y eso que estábamos a 25 grados. Se veía la pobreza de la gente, casas de no más de un piso. Esto no es Europa, es otro mundo. Estamos en Rusia, pero no es la Europa que uno está acostumbrado a ver.
"Llegamos a un pueblo interesantísimo. Uno de esos que construyeron los comunistas. Todas las construcciones son grises, de 20 pisos, las ventanas rotas. Le pregunté a uno de los guías sobre el lugar y me respondió que ahí viven hacinados los ex trabajadores de una fábrica que cerraron cuando se terminó la Unión Soviética. Ya no tienen nada que hacer. Es como ver el experimento social de la Urss al frente de uno.
"Después de las 4 horas por carretera llegamos a una ciudad para esquiadores, Nakra. El sitio al que llegamos se llama Cheget, y es uno de los sitios más lujosos para esquiar en Rusia. Pero aun así es evidente la particularidad de todo el lugar. Hay un hotel construido bien, y al lado hay otro en obra. Así hay siete pares, uno bien construido al lado de uno en obra. Se nota el contraste de riqueza y pobreza. Es un valle rodeado de montañas grandísimas. Estamos a 2.000 metros. Al fondo se ve Elbrus.
"Llegamos como a las 3 pm (hora rusa), no queríamos dormir. Entonces nos metimos en uno de los bares de esquí a jugar cacho. Allí llegó un ruso borracho, Vladimir, y nos ofreció varias rondas de coñac ‘Gorbachov', que es como se llama el coñac de la región. Gracias a Vladimir quedé un poco lelo. Después nos fuimos a comer.
"A las seis de la tarde me acosté a dormir. Me levanté a las cuatro de la mañana y a las ocho ya estábamos desayunando. Ahí conocimos a todo el equipo: siete británicos, dos noruegas y yo. Dos de ellos son amigos míos que también están en finca raíz. Hay otros de Liverpool y un bacteriólogo que es un especialista en fertilización femenina. Las noruegas son policías.
"Nuestro guía se llama Alexander u le dicen ‘Sacha'. Fue campeón olímpico de remo y ha escrito varios libros sobre flora y fauna en Elbrus y Mongolia. Tiene 55 años. Sube ocho veces al año al Elbrus.
"En este día fue la primera caminata del paseo, de Cheget hacia una estación de esquí que queda a 3.000 metros. Subimos mil metros. Y volvimos a bajar. Serán tres días de subida y bajada para entrenar, climatizarnos y ver nuestro estado físico, que en general está bien. Las noruegas siempre estuvieron delante de nosotros los hombres. Mi dedo no me dolió para nada, ni subiendo ni bajando.
"Al regreso la comida fue ensalada de papa, pinchos de cordero y cerveza. Aca te meten alcohol por todos lados.
"Estoy en un sitio super kitch y lleno de contrastes. Por un lado, el lugar no tiene acabados, por todos lados se ven las tuberías. Pero, por otro, en la entrada hay dos estatuas gigantes de tigres de bronce. Es rarísimo. Como si estuviera en un sitio que podría ser divino, pero que está mal construido. Se ven muchos proyectos pero nunca funcionaron. Hablando con el guía me contó sobre la corrupción. Supuestamente este lugar está subsidiado para que sea un buen resort. Pero no. Es igualito al Puente de Boyacá, pero en Rusia.
"Culturalmente también es súper exótico. La música que ponen en el hotel es un ‘chispún' ruso rarísimo. Me llamó la atención una de las mujeres que atiende el hotel. Es una rusa de pelo negro y largo que el primer día tenía una sudadera de leopardo. Es que hasta la gente es muy diferente. Como de ascendencia turca. Parecen más musulmanes, todos hablan ruso y nadie sonríe.
"Pero en general el balance es positivo. Estaba súper preocupado porque hace un año me operaron de la rodilla. Pero no me dolió para nada. El dedo tampoco. Me siento súper bien. No me siento ni cansado ni nada. Mañana vamos aun observatorio otra caminata de entrenamiento con más nieve. Vamos a un observatorio astronómico ruso. A 3.400 metros. El próximo domingo estaré llegando a la cima.
Andrés Cruz subirá el Elbrus, el pico más alto de Europa para apoyar a 157 madres cabeza de familia y adolescentes de Cartagena. A partir de hoy podrá seguir su travesía en este blog. Y, además, podrá hacer su donación para que su aventura valga la pena.
El tiempo voló y mañana salgo para Rusia!! Los últimos diez días he estado dedicado a entrenar más fuertemente y a asegurarme de que mi dedo está listo para la expedición. El parte ha sido súper positivo. La otra gran parte de mi tiempo (además de trabajar) se ha ido en lograr que el máximo número de personas se enteren de la campaña. Definitivamente el parte no ha sido tan positivo aunque todos los que han hecho esto me aseguran que: "lo suyo se vuelve noticia cuando arranque". Con todo y eso ya he hablado con Marcela Alarcón y con la gente de la hora del Regreso de La W!! Ahora solo falta "Julito"!
Algo que ha sucedido en estos últimos diez días ha sido el clima tan increíble acá en Londres. Cuando llegué a Europa hace diez años me reía de los Londinenses que apenas veían algo de sol y sentían un poco de calor salían corriendo de la oficina, se quitaban casi toda la ropa y se empezaban a broncear "en bragas" como dirían los españoles. Aparte de salir en bragas yo también soy uno de esos. ¡Esta ciudad esta llena de parques y hemos estando haciendo picnics con Tatiana y Mateo! Aquí va una de las mejores fotos de Mateo en la arenera de uno de esos parques:
Y como para que se rían: la temperatura no subió mas de 26C!!!
Volviendo a la preparación del viaje una de los aspectos que mas me ha llamado la atención es ver como la tecnología ha avanzado desde la última vez que subí una montaña hace mas de 5 años. Uno de los gadgets al que no me pude resistir fue el cargador solar para camaras, ipods y demás objetos electrónicos que puede hacer tu vida mas fácil en la montaña. Además tengo la excusa perfecta ya que ¨todo apunta que me van a entrevistar desde la montaña. Aquí van las fotos de lo último en tecnología solar:
Otra de las preguntas que mas me han hecho ya que la expedición ya es casi un hecho es si: "¿eso por allá es seguro?¨. Cuando se es esposo y padre de familia ya no se puede obviar la respuesta. Es por esto que el grupo de amigos con los que me voy hicimos una investigación rigurosa del potencial peligro en la zona dado que esta cerca de Chechenia y Osetia del Sur. El resultado de nuestra investigación es que no hay problemas en la zona. Por otro lado la compañía que nos va a guiar es excelente (www.adventurealternative.com/) tiene una muy buena reputación en la zona. Ayuda que el guía principal haya sido campeón Olímpico y que haya escrito libros sobre la zona.
En cuanto a nuestro itinerario durante los días que vamos a estar en Rusia:
Lunes 8: Subida al pico del monte Cheget (2600m). Entrenamiento
Martes 9: Subida al Paso Vertoletny (Helicoptero) (alt. 3000m). Entrenamiento y aclimatizacion
Miercoles 10: Subida al Valle Terskol (alt. 3,000m) Entrenamiento y aclimatizacion
Jueves 11: Subida al Valle Terskol
Viernes 12: Empieza el ascenso en forma: ascenso a Estacion Vista Vieja (3,000m)
Sabado 13: Ascenso a Priut 11 y aclimatizacion
Domingo 14: Posible día de ascenso a la cima: despertada a las 4am y caminata de 10/11 horas. Si no hay buen clima, dia de descanso y aclimatizacion
Lunes 15: Dia de ascenso a la cima. Si ya se hizo caminata hasta las rocas de Pastukhov
Martes 16: Regreso a Cheget
Miercoles 17: Cheget - Moscow - Londres
A continuación un mapa topografico de la zona para que puedan seguir la ruta:
Todavía no estoy seguro de si voy a tener acceso a Internet desde la montaña así que con la gente de Conexión Colombia (Gracias Ma. Fda!) hemos creado un proceso sui generis para asegurarnos que el blog este actualizado diariamente así que estén pendientes.
Antes de terminar les quiero contar de la conversación que acabo de tener con una de las madres adolescentes que estaba por pura casualidad hoy en las oficinas de la fundación JFGE hoy (¡Que viva Skype!). Ella se llama Nataly, tiene 19 años y es la orgullosa mama de Juan Sebastián que hoy tiene 5 años. Antes de nacer Juan Sebastián ella estuvo muy presionada a que no lo tuviera. Como se decidió a hacerlo fue rechazada por su familia y por el papa de Juan S. Llegó a la fundación y en muy poco tiempo empezó a mostrar todo su potencial. Tan es así que hoy Nataly esta estudiando BECADA por una multinacional en una universidad privada en Cartagena. Vale la pena resaltar que la beca se da por excelencia académica! Colombia va a tener una excelente fisioterapeuta! Aunque aun más importante que eso, es que Juan Sebastián tiene una mama increíble que sabe quien es, cuanto vale y que le puede servir de ejemplo. Quedé tan impresionado con lo que aprendí de Nataly que termine pidiéndole consejos sobre Mateo y su época actual de ciclón destructor. Al fin y al cabo ella nos lleva cuatro años de experiencia. Una excelente dosis de realidad e inspiración para los días que están por venir, ¿no les parece?
Antes de terminar, no podía faltar la cuña. Ya vamos en USD 1,000 así que muchísimas gracias a las personas que han hecho su donación y todavía nos faltan 7,500 mas . A los que todavía no la han hecho, aquí va el link!:
Y como decían en espectaculares JES: "¡La próxima será desde el Caucaso Ruso!" Definitivamente soy de la generación de la guayaba...
Creo que es clave empezar con una muy buena noticia. La campaña “Hasta la Cima por una Causa¨ está cumpliendo su primera semana y llevamos mas de 500 dólares recolectados. Muchísimas gracias por sus donaciones.
Para aquellos que quieran donar ya, por favor hagan click acá:
Siguiendo con las buenas noticias y dado que es Viernes, hoy recibí un regalo muy lindo desde Cartagena. Algunas de las madres adolescentes decidieron escribirme y una hasta grabó un video de agradecimiento. Aquí les muestro el video:
Leer las cartas de estas niñas (algunas tiene 14 años!) ha sido súper motivante y una lección en humildad. Algunas ya me están dando las gracias sin ni siquiera haber subido la montaña!. Como me dijo mi esposa Tatiana cuando leímos las cartas juntos: “Menos mal no hay nada de presión en llegar a la cima no?” Una de las mamas, Cindy Bedoya de 16 años, me cuenta de cómo con el nacer de su bebé, hace 2 años y 4 meses, su familia la alejó y estaba sintiéndose bastante sola cuando una amiga le contó de la fundación. De eso hace ya 2 años y hoy me cuenta que: “desde que ingresé a la fundación aprendí a volver a valorarme a mi misma, entender mis cualidades y a trabajar en los talleres y kioscos de panadería”. Lisbania Aguilar, unos años mayor que Cindy, me cuenta como además de recobrar su autoestima me cuenta que en los talleres ha aprendido acerca de:”planificación, administración de kiosco, manejo de inventario, atención al cliente y sobretodo a administrar un negocio!” Como he dicho antes, estas madres niñas son mi inspiración para subir Elbrus. Estas niñas que con su autoestima reconstruida y alma de empresarias se apersonan de sus increíbles responsabilidades a los 14 años deben ser ejemplo para cualquiera! Aunque no lo sepan creo que le deberían robar el dicho a Buzz Lightyear: “Hasta el infinito y mas allá!”
Contrastando este mensaje de esperanza y optimismo, la semana pasada viví una experiencia que me hizo entender que también hay momentos en los que la vida empieza a apagarse y hay que decir adiós. Mi tio abuelo de 82 años y diagnosticado con cáncer, vino a visitar a sus tres hijos y al matrimonio de una de sus nietas. El viaje le hizo daño y acá tuvo una recaída. Llegó al matrimonio pero no pudo asistir. Además le tocó recortar su viaje y devolverse a Bogotá. Durante el tiempo que estuvimos juntos me pude despedir y espero que no sea la última vez que lo vea. Así lo sea, el recuerdo con el que siempre tendré de Pacho es del eterno optimista y asiduo deportista, un tenista de miedo, que siempre irradiaba alegría en la familia. Como la alegría y optimismo que irradian las niñas de Cartagena.
La conclusión que saco de todo esto es que no importa si se esta en un momento bueno o malo, lo importante es tener optimismo y ganas de vivir de verdad. Con esa mezcla se puede crear la realidad que se desee.
Muchas gracias de nuevo por las donaciones hechas hasta el momento. Si le gustaría donar ya, por favor haga clic acá: