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may 20
2009
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Pido disculpas por no haber escrito antes pero acaban de llegar familiares nuestros de visita.
Otra de las preguntas que mas me han hecho desde que decidí subir Elbrus es que estoy haciendo para entrenar y asegurarme que: “no le va a dar la pálida allá arriba”. La mejor amiga de mi esposa tuvo a bien hacer una lista de todo lo malo que me podria pasar en la montaña con lo cual Tatiana, mi esposa, se ha preocupado porque yo esté haciendo toda la preparación como debe ser. Su apoyo y el de Mateo mi hijo han sido claves. El de Mateo ha sido físico también. Mas abajo verán a lo que me refiero.
Siempre he considerado que me mantengo en forma y dado que mi papá, que fue futbolista profesional, siempre me inculcó los beneficios del deporte mantengo una pequeña alerta mental para no terminar como muchos de mis contemporaneos: gordos! El deporte siempre ha sido mi herramienta contra el estrés. Tatiana no tardó mucho en darse cuenta de eso, tanto que cada vez que ando un “poco estresado”, me sugiere: “porque no te das unas 3 o 4 vueltas al parque?”
El primero de Abril tomé la decisión de subir la montaña. Tenia 9 semanas para entrenar lo cual estaba dentro de lo que yo asumía como buen tiempo de preparación. Con casi 35 años y después de perder los beneficios de no vivir en sitios altos era hora de buscar un programa de preparación. Armar programas de entrenamiento no era necesario cuando subía montañas en Colombia hace casi quince años. El estado físico era un dado, 3 partidos de futbol por fin de semana aseguraban que así fuera. Hoy en día hay que tratar de meter asi sea 45 minutos al día y planillarlos. Las cosas han cambiado!
Como ahora todo se le pregunta a Google, la búsqueda arrojó ciertos puntos clave. El primero es que lo clave en términos físicos es aumentar la capacidad pulmonar y aumentar la capacidad de resistencia del cuerpo. Así que descubrí que el tipo de entrenamiento se parece al de una maratón. El segundo punto es que por mucho entrenamiento que se haga si la nutrición no esta acorde al entrenamiento es, como decía una de las paginas que encontré: “Como tanquear un Ferrari con Diesel!” Así que después de unas cuantas horas en Internet y de hablar con amigos que han entrenado para maratones establecí el siguiente programa:
Día 1: Nadar un kilometro. Nadar es perfecto para aumentar la capacidad pulmonar.
Día 2: Rutina de pesas. Eso de mirarse al espejo y hacerse cara chistosas no es para mi. Sin embargo es clave para fortalecer todo el cuerpo, especialmente las piernas.
Día 3: Rutina “Escalera al Cielo”. 45 minutos subiendo y bajando las escaleras de los 4 pisos del edificio en el que vivo. Después de las primeras semanas decidí hacerlo con peso en la espalda y es aquí que la contribución de Mateo fue clave!
Día 4: Nadar
Día 5: Ciclismo. En cambio de manejar me iba en bici a hacer mis vueltas.
Día 6: Escalera al Cielo
Día 7: Descanso
Perfecto! Tenia mi plan y estaba listo para empezar! El primer día decidí que había que empezar con toda así que empecé por hacer 30 minutos de Escalera al Cielo con toda. Los últimos 10 minutos pusé la canción de la banda sonora de Rocky, y con todo lo lobo que suene, alcancé un nivel mas allá de lo que esperaba. Por ese chistecito duré 3 días sin poder moverme! Tatiana se encargó de contarle a toda la gente que vimos durante esos días de mi increíble proesa y todos los quejidos míos al tratar de sentarme o pararame o acostarme daban fé de mi osadia.
Al cuarto día recuperé mi movilidad y decidí volver a empezar mi programa de entrenamiento de forma cauta y meticulosa. Todó marcho muy bien hasta que el 28 de Abril tuve a bien presentarle mi pie derecho a un bolardo de concreto en una estación de tren y romperme el dedo gordo…
Todo comenzó a las 11.50 am del 28. Salí corriendo de la estación de metro en dirección a la estación de tren ya que iba un poco tarde y mi tren estaba por salir. Por una confusión en la estación terminé en la plataforma que no era y me quejé con alguien de la estación lo cual no solo me puso de mal humor sino que hizo que me tocara correr mas. En esas estaba cuando sentí un dolor fuertísimo en el píe y me caí. Me dí cuenta de que me habia estrellado con un bolardo muy pequeño que estaba en el piso. Llegué cojeando al tren, fui al vagón restaurante y pedí hielo. Me lo puse en el píe y el dolor no disminuía. Al volver a Londres el dedo se puso morado y yo cojea aun más. Así se veía por la noche:
Esa noche casí no pude dormir. Mas allá del dolor estaba súper triste y bravo conmigo mismo por no tener cuidado y no planear las cosas mejor. Además me estaba sintiendo muy mal ya que ya había escogido trabajar con las fundación JFGE y con sus 157 madres adolescentes. Todo estaba en veremos.
Al otro día fui al hospital y después de casi tres horas de espera y de conocer a otra Colombiana queridísima que se había tronchado el tobillo, llegó el diagnostico del doctor: fisura del dedo gordo sin afectar la articulación! Estaba a 5 semanas de salir para Rusia y el doctor me confirmo que si me aplicaba hielo por las primeras dos o tres recobraría la movilidad y podria volver a entrenar y obviamente subir la montaña.
De eso hace tres semanas y puedo reportar que he estado nadando y haciendo pesas pero no Escaleras al Cielo (Gracias a Dios!). Esta semana me dieron la autorización para volver a mi rutina de la Escaleras al Cielo así que me la tomaré con calma y este fin de semana la volveré a hacer. Les contaré como me va.
Gracias por seguir leyendo y por sus donaciones!
Hasta la proxima,
Andrés

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