Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2011 sobre Nueva York, Washington DC y Pensilvania cambiaron el mundo y truncó el futuro de 12 millones de inmigrantes indocumentados que se hallaban a las puertas de la legalización.
Cinco días antes del atentado, cometido por 19 terroristas quienes secuestraron cuatro aviones comerciales y los estrellaron (dos sobre las torres del World Trade Center, uno sobre el Pentágono y el cuatro cayó en las afueras de Pensilvania), los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de México, Vicente Fox, habían firmado un acuerdo para regularizar las permanencias de entre 2 y 3 millones de trabajadores sin papeles, la mayoría campesinos.
El proyecto les otorgaba primero una residencia temporal y luego la codiciada green card o tarjeta verde. Pero el plan se desplomó en cosa de minutos. Y junto con la caída de aquella reforma migratoria surgió un odioso clima antiinmigrante que se regó por todos los estados del país.
"Los ataques del 11 de septiembre de 2011 despertaron todas estas políticas que están afectando tanto a los millones de indocumentados en nuestro país", dijo a Univision.com la abogada Lilia Velásquez, de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). "Dañaron los derechos y las esperanzas de millones de personas que vinieron en busca de refugio, de oportunidades". (
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