Agosto 8 de 2012
Aún cuando la pobreza y la discapacidad se unen, hay esperanza para los niños, niñas, jóvenes y adultos de mayor escasez económica que asisten al Centro Aluna. En un espacio de 21.000 metros cuadrados se desarrolla en la Fundación Aluna, en Cartagena, la Hipoterapia. Esta es una terapia individual que parte de las necesidades detectadas en un proceso de evaluación de cada uno de los beneficiarios con discapacidad que asisten a la fundación.
El doctor Gustavo Palomino Gómez, director de la Fundación Centro Colombiano de Hipoterapia afirma que la hipoterapia no es simplemente montar personas con discapacidad a caballo y ponerlos a dar vueltas, es una actividad donde se integran muchos participantes. Un caballo entrenado para la terapia, al que llaman coterapeuta y un paciente que evaluado profesionalmente es un posible candidato para beneficiarse de la terapia. De igual modo está el grupo terapéutico que cumple con el plan médico establecido con anterioridad, la familia del beneficiario, así como unos espacios y condiciones específicas para lograr un desarrollo efectivo del programa.
En Aluna, 20 niños entre los 2 y 18 años reciben la hipoterapia. Diariamente cada uno toma una hora de sesión escogida entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde. En esta jornada los fisioterapeutas entrenados en el Centro Colombiano de Hipoterapia de Sopó, Cundinamarca, realizan el plan estructurado por la pedagoga del programa de cada uno de los beneficiarios para trabajar con los 4 caballos del Centro Aluna, donados por diferentes personas naturales a lo largo de estos años. Pecas por el empresario y caballista cartagenero Nicolás del Castillo, Negro por un donante de la ciudad de Bogotá, Bamby por el grupo familiar de la Sra. Juliana López y Manchas por el Sr. Jorge Valencia y su esposa Sandra Sánchez, padres de Miguel Ángel, quien recibe atención por Hipoterapia en Aluna.
El objetivo es favorecer al máximo las habilidades físicas, psicomotrices, pedagógicas, cognoscitivas, de comportamiento y comunicación de los pequeños. La sesión de trabajo se desarrolla sobre el caballo y en tierra, a través de actividades lúdico-pedagógicas creativas y según las necesidades de cada persona. La terapia consiste en aprovechar los movimientos tridimensionales del caballo para estimular los músculos y articulaciones en busca de un desarrollo terapéutico a niveles cognitivos, comunicativos y de personalidad del paciente.
En el Grupo Colombo-Suizo de Pedagogía Especial, creadores de Aluna, tienen claro que cuando se trabaja con una persona con discapacidad, no hay que quedarse en su defecto, sino mirar todas las posibilidades y direcciones que hay tanto para su educación, como para su mejoramiento y el trabajo con caballos especializados para ello es un camino para lograr el éxito en la habilitación de estos pequeños.
A pesar de que existan diferentes patologías tratadas con Hipoterapia como psicosis infantil, deficiencia mental, síndromes, trastornos por déficit de atención generalizada con o sin hiperactividad y epilepsia (controlada), en Aluna las patologías más frecuentes y aptas para la intervención son el autismo y la parálisis cerebral, las cuales se trabajan para potencializar las habilidades comunicativas, sociales y motoras de los niños y niñas.
Nace una nueva opción en salud
Durante las gestiones administrativas iniciales de la Fundación Aluna, el entonces director y actualmente presidente de la junta directiva, el Sr. Pascal Affolter, conoció en Bogotá a Gustavo Palomino y Maribel Gaitán, neuropsicólogo y psicóloga respectivamente. Esta pareja de esposos introdujeron la Hipoterapia en Colombia a finales de los años 80 con la creación de la Fundación Centro Colombiano de Hipoterapia, el primer centro de Hipoterapia en Sopó, Cundinamarca. Gustavo y Maribel visitaron Aluna para evaluar la posibilidad de abrir un centro de Hipoterapia para los niños, niñas, jóvenes y adultos de la fundación y allí nace la necesidad de capacitar a un personal para realizar dicha labor. De esta manera, la licenciada Nazli Pino viajó a Sopó a recibir capacitación en Hipoterapia y luego lideró el programa de Hipoterapia para la población del Centro Aluna en las instalaciones de la Asociación de Caballistas de la ciudad de Cartagena, CABALGAR, a las afueras de la ciudad.
Posteriormente, para fortalecer el proceso, llegó al equipo la fisioterapeuta Patricia Gómez, formada como hipoterapeuta en Boston, Estados Unidos.
En el 2004 Aluna presentó un proyecto con el cual se logró comprar un terreno aledaño a la fundación para implementar la Hipoterapia en un lugar con mayor acceso para los niños, niñas, jóvenes y adultos con discapacidad. En 2005 el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez apoyó el programa de Hipoterapia, se amplió la cobertura en el programa y se contrató personal especializado en fisioterapia: Elmer Cifuentes, Efraín Darío Moreno Rodríguez y finalmente Yuli Benítez Hoyos.
En la actualidad la sección de Hipoterapia aún funciona en las instalaciones del Centro Aluna con el equipo conformado por los fisioterapeutas Efraín Darío Moreno, Yuli Benítez Hoyos y los auxiliares Alejandro Uribe y Jader Del Toro.
La hipoterapia no busca curar al paciente sino mejorar su calidad de vida. El objetivo principal es el niño y nada más, alcanzar su integración bio-psicosocial y permitirle un mejor desarrollo de sus capacidades. Mediante esta terapia los niños, niñas y jóvenes de Aluna se fortalecen desde el encuentro diario con un caballo que les va a permitir un mayor avance con el contacto directo y la combinación de energías del coterapeuta y el paciente. La terapia dura mínimo 3 meses, de acuerdo a la evolución individual de los beneficiarios.
Esta es una invitación para que todos invirtamos en este hermoso proyecto que beneficia a los niños y jóvenes con discapacidad que viven en un entorno vulnerable y tienen serios problemas económicos. La Fundación Aluna los ha acogido para que puedan avanzar y tener mayores posibilidades en su vida. Hoy queremos que hagas parte de esta significativa labor, para que Pecas, Bamby, Negro y Manchas sigan siendo el puente y el motor que impulsa a los niños con discapacidad a llenar este mundo de sonrisas y palabras de gratitud, mientras mejoran y crecen.
Para más información ingresa a www.conexioncolombia.com/caballosquefortalecen

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