Harlem Ospino nació en Valledupar en 1983 y como muchos de los jóvenes colombianos, a los 18 años decidió prestar el servicio militar, durante este periodo atendió el bar del club de oficiales. Esta experiencia motivó en él las ganas de vivir la experiencia militar, así que faltando un mes para finalizar el servicio aplicó para ser soldado profesional.
A su madre la idea de que ingresar a las fuerzas militares no les gustaba, pero él persistió en su deseo y empezó a ser parte del ejército colombiano. Luego de tomar varios cursos para soldado profesional fue seleccionado para combatir en la zona de San Vicente del Caguán en el batallón BCG93, brigada móvil 9. Su carrera como soldado se alternó con su formación como enfermero en el ejército donde se especializó durante 10 meses para atender al pelotón herido en combate. Harlem hacía las veces de enfermero y rescatista para atender a los soldados víctimas de minas, así como soldados y guerrilleros heridos por armas de fuego en combate.
El 4 de mayo de 2008, a los 23 años y luego de 5 años de servicio, Harlem recorría la zona rural del municipio de Uribe en el Meta desde las 6 de la mañana. La fila de soldados caminaba entre la espesa selva, Harlem era noveno en la fila de soldados que caminaba hasta su objetivo: una montaña en la que ubicaron un campamento de la guerrilla, eran las 11:30 de la mañana cuando un soldado, octavo en la fila, piso la mina activada a control remoto, Harlem, que alcanzó a entrar al campo minado, había sido afectado por la onda explosiva y perdió una de sus piernas; amarró a la pierna herida un paño de tela para neutralizar el sangrado y se arrastró durante largo tiempo para que fuera atendido, esperó alrededor de 40 minutos hasta que fue rescatado.
“La guerra para mi aquí termina”
Harlem fue atendido por un helicóptero que lo llevó hasta otro batallón. De inmediato fue trasladado a un hospital en Villavicencio, luego de muchos esfuerzos las esperanzas de salvar su otra pierna se fueron apagando, la infección había avanzado tanto que la amputación se convirtió en la única respuesta, pero las ganas de seguir viviendo y salir adelante persistían, “me tengo que levantar”, aseguraba insistentemente Harlem quien permaneció 4 meses en el batallón de sanidad de Villavicencio y 6 meses en Bogotá donde conoció a su actual esposa en febrero de 2009. Luego de un año de recuperación en silla de ruedas, fue remitido por el batallón a la Fundación United For Colombia, que hace parte del portafolio de Conexión Colombia y que trabaja por los soldados afectados por minas antipersonales.
En 2009, gracias al apoyo de la Fundación en asocio con la empresa protesista Otto Bock, que provee rehabilitación ortopédica de alta tecnología a los miembros de la fuerza pública, Harlem logró obtener sus prótesis y así levantarse de su silla de ruedas e iniciar otra etapa de su vida gracias al apoyo y la confianza de su familia y de la fundación que lo sigue apoyando con el mantenimiento de su prótesis.
Harlem aprendió a bailar salsa y a escalar montaña; durante su estadía en el batallón de sanidad, ingresó a la liga de deporte, allí pasó por la natación y el ciclismo, también por el levantamiento de pesas con lo que ganó algunas medallas en esta competencia pero fue hasta cuando conoció el deporte de montaña que se sintió identificado, de inmediato empezó a escalar y recorrer varios lugares del país superando cada vez más su década. Cuatro años lleva Harlem en esta disciplina logrando recorrer hasta 5.300 kilómetros en el Parque Nacional Natural El Cocuy, su próxima meta serán en enero de 2013 al recorrer los 5.700 kilómetros de la famosa montaña Kilimanjaro, ubicada al nordeste de Tanzania. Hoy Harlem, gracias a la motivación de la fundación, trabaja en OCI Colombia, una empresa distribuidora de herramientas para ferretería y cambió su sueño de ser suboficial por el de estudiar psicología para sacar adelante su vida y la de su esposa e hija de dos años.
Harlem es un ejemplo de vida que nos motiva a seguir trabajando por nuestras más de 50 fundaciones y sus beneficiarios, esta y muchas más historias de vida son parte de las acciones que transforman realidades.
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