Zulima Wesso, una fuerza de la naturaleza

Zulima Wesso, una fuerza de la naturaleza

Gabriela Sáenz


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Marzo 31 de 2011

Zulima Wesso es una madre de gemelos que llegó a Canadá para quedarse hace nueve años y se ha convertido en una figura prominente dentro de la comunidad colombiana en el país. Tanto así, que está en la lista de 75 inmigrantes más importantes del año en ese país y espera su voto para estar en la honorable lista de los 25 que cada año resalta la revista Canadian Immigrant.

Wesso fue seleccionada por la publicación al lado de Liliana Angarita, defensora de derechos humanos, y de otros 73 inmigrantes en Canadá que le hacen valiosos aportes a la sociedad.

Y es que la lista de logros y contribuciones que Wesso le ha hecho a su país de acogida es larga. Para comenzar, su optimismo y esa alegría tan colombiana que se ha convertido en su sello y su principal atractivo. Tiene una energía que contagia inmediatamente al interlocutor, y hace evidente para quien la acaba de conocer que está ante una fuerza de la naturaleza.

Por ejemplo, cuando se ve obligada a hablar de las razones que la llevaron a salir de Colombia. “De las cosas tristes prefiero no hablar, y hacer como que ya se me olvidaron”, contesta.

La “cosa triste” es que Wesso y su esposo, Ricardo Alarcón, ambos arquitectos, salieron de Colombia por cuestiones de seguridad. Con el afán que implica la huida escogieron Canadá aunque sus bases de inglés no eran muy sólidas y no conocían mucho sobre el país. Siendo la pareja juiciosa que son, empezaron inmediatamente a aprender inglés.

Pero la vida les tenía preparada otra sorpresa, y al poco tiempo de establecerse en Canadá Zulima quedó embarazada. El embarazo fue difícil, pues la tristeza de estar sola en otro país afectó su salud. Sin embargo ella, una mujer propositiva y llena de energía  sacó adelante su embarazo a pesar de las dificultades. Hoy es la orgullosa madre de unos gemelos de ocho años.

Como es una persona tan inquieta, a pesar de que debía mantenerse en reposo durante su embarazo, tomó un curso de multimedia y diseño de páginas web, y se hizo amiga del periodista colombiano Luis Eduardo Molina, quien manejaba una revista llamada ‘Canal Magazine’. Para practicar lo que había aprendido en el curso, empezó a hacer pro-bono el diseño gráfico de la revista. Y entre una cosa y otra, se fue convirtiendo también en la correctora de estilo de la misma.

Sin saberlo, Zulima estaba aprendiendo el tejemaneje de la producción de una revista, conocimiento que luego le sería profundamente útil.

Ya con dos hijos, la necesidad de construir una carrera profesional se hizo indiscutible.
Afortunadamente, como ella dice, “los hispanos somos muy cálidos” y la pareja rápidamente hizo amistades en su nuevo país. Entre esas amistades hubo alguien que los recomendó para trabajar en Quartek Group, una firma de arquitectos especializada en construir hospitales y escuelas en la región del Niágara.

Cuando su futuro jefe los llamó a invitarlos a una entrevista, tuvieron que llamar a un traductor para que les explicara lo que tenían que hacer, pues no entendieron el mensaje que les dejó en el contestador automático.

En la entrevista nuevamente encontraron a un aliado, otro colombiano, que les hizo de traductor. Este detalle marcó profundamente a Zulima, quien vio en esta persona a un ser desinteresado, que ayudó simplemente porque podía, sin esperar nada a cambio.

Su jefe decidió darles una oportunidad. Les encomendó levantar los planos de una escuela que quedaba a dos horas de distancia desde St. Catharines, donde viven. La minuciosidad del trabajo, y el corto tiempo que emplearon haciéndolo, impresionó nuevamente al jefe. Así quedó solucionado el problema del trabajo, y la familia Alarcón Wesso pudo respirar con tranquilidad.

Los años pasaron y sus hijos empezaron a crecer. Cuando los niños empezaron a hablar, Zulima y Ricardo se dieron cuenta de que más allá de los esfuerzos que ellos hacían como padres, no había una herramienta que les ayudara a criar hijos bilingües. Además lamentaba que los vínculos familiares de muchos hijos de inmigrantes con sus familias en el país de origen se pierden en la medida en que se pierde el idioma, y por eso empezaron a pensar qué podían hacer para solucionar la situación.

Qué mejor, entonces, que hacer una revista para niños que promoviera la cultura, los valores y el bilingüismo de los niños hispanos.  Con el conocimiento que Zulima había adquirido años atrás cuando trabajó en ‘Canal Magazine’ empezaron ‘Kiddo’. El título se lo pusieron en homenaje al primer jefe que tuvo Zulima en Quartek Group, quien la llamaba así de cariño.

‘Kiddo Magazine’ es una revista infantil bilingüe que existe para apoyar a los papás y mamás inmigrantes que actualmente viven en Canadá y quieren que sus hijos mantengan el idioma de su país de origen. A través de juegos, actividades, cuentos y hasta trucos de magia, ‘Kiddo’ es la herramienta ideal para mantener a las familias ligadas a su primera lengua. Según Canadian Immigrant, la revista inclusive se ha convertido en una herramienta que utilizan las profesoras en los salones de clase.

Hoy Zulima está dedicada cien por ciento a la producción de la revista, que distribuye en la región del Niágara. La distribuye en escuelas públicas y católicas así como en varios restaurantes y tiendas de productos colombianos.

La revista va en su número 16 y es el orgullo de Zulima, quien juiciosamente se dedica a buscar, a leer y a aprender sobre pedagogía infantil, a imaginar juegos y actividades para los niños y a contactar artistas e ilustradores que puedan contribuir gráficamente a su revista.

Como el ejemplo empieza en casa, Zulima ha hecho un gran trabajo enseñándoles a sus hijos la importancia del bilingüismo. “Me siento profundamente orgullosa”, cuenta. “Traje a mis hijos por primera vez a Colombia y hablan el español a la perfección”. Para ella mantener la cultura en su familia es lo más importante. Por eso la misión de la revista es “preservar y difundir el español, valores y herencia cultural de niños y nuevas generaciones de hispano-canadienses”.

Wesso es una fiel creyente del poder que tienen en la vida adulta las experiencias adquiridas en la infancia. “Yo tuve una infancia profundamente feliz, y por eso soy hoy en día una mujer positiva y propositiva”, asegura. Por eso cree tanto en la herramienta poderosa que es su revista, al ser promotora de educación y cultura.

Como la persona activa que es, los esfuerzos de Zulima no se quedan ahí. También hace parte de la junta directiva de la Casa Cultural Colombiana en Canadá, y trabaja como voluntaria en Chrio, la organización de derechos humanos que maneja otro colombiano ejemplar, Mario Guilombo.

Todas estas ganas, logros y aportes a la sociedad canadiense le valieron la nominación a esta colombiana. Así que no lo pienses más y vota para que Zulima Wesso reciba el reconocimiento que se merece. Tienes hasta el 11 de abril para votar, haciendo clic aquí.
 
 
 
 

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